La disfunción eréctil o impotencia es un problema más ilusorio que real en un gran porcentaje de los casos. Son muchos los hombres que durante dos décadas nos han escrito a nuestra consulta confidencial de Amor Sexual, y nos han confesado que desde hace un tiempo tienen “disfunción eréctil” (DE). Otros, con vergüenza, nos dicen que tienen “impotencia”, término que es más una ofensa a la masculinidad y a la virilidad que un problema de erección. Lo primero que hacemos es decirles a los hombres que se quiten (que no se pongan) esas etiquetas de que padecen de “disfunción eréctil”, o de “impotencia”, y que cuando más, admitan haber tenido momentáneos “problemas de erección”, pero sólo para empezar a solucionarlos.

Salvo que padezcas de alguna enfermedad física real que impida que tu pene se erecte, en realidad tú no tienes ningún problema de erección, ni disfunción eréctil, ni impotencia sexual, ni cosa parecida. Lo que ocurre es que la erección no se presenta debido a que hay algunas cuestiones de fondo que comprender y solucionar en tu vida sexual y de pareja. Pero la supuesta disfunción eréctil o impotencia, no es sólo cuestión del hombre. Los problemas de erección, en la mayoría de los casos, son tanto responsabilidad del hombre como de la mujer.

No te preocupes, que en este artículo tan detallado aclararemos todo sobre estas afirmaciones tan poco comunes que estamos haciendo, y propondremos un tratamiento para la disfunción eréctil o la impotencia. Es un tratamiento natural y eficaz, así mismo veremos qué conceptos erróneos te hacen creer que padeces disfunción eréctil o impotencia. Este artículo es para absolutamente todos los hombres, hayan tenido o no problemas de impotencia o disfunción eréctil, crónicos, pasajeros, circunstanciales o situacionales. Prácticamente todos los hombres han tenido o pueden tener episodios de problemas de erección en cualquier momento.

El origen mayormente psicológico o energético de esta dificultad de erección (sin negar que muchos casos son clínicos), sumado a la actual crisis entre la mujer y el hombre, han provocado que aumenten los casos de disfunción eréctil, incluso a edades tempranas hay hombres que dicen tener impotencia. Aquí te ayudaremos no sólo a mejorar la erección y a superar de forma práctica cualquier episodio de disfunción eréctil o impotencia, sino que además te enseñaremos a no padecerla en ningún momento, incluso cuando aumente la edad.

Si te interesa poderosamente un tema en específico, usa la tabla de contenidos que encontrarás a continuación de este párrafo para saltar directo a ese tema. No obstante, te recomendamos leer cuanto puedas de este artículo, ya que es un sistema, y podrás comprenderlo mejor si cada tema está en su contexto. Otra cosa importante: si cualquier pregunta o duda que tengas no aparece aclarada en este artículo, siempre puedes preguntar en los comentarios al final de la página. Aunque parezca pública, sigue siendo una consulta confidencial: puedes elegir el nombre que quieras, y tu email no se publicará. Tanto tu pregunta como la respuesta que te daremos, puede ser de mucha ayuda para ti y para otras personas.

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¿Qué es lo que provoca la disfunción eréctil? Problema básico y solución real

Luego de algunas preguntas que les hacemos a los hombres que nos consultan sobre la disfunción eréctil, (sólo para que nos den algunos detalles y poder darles nosotros respuestas más personalizadas), muchos de ellos han tenido una verdadera revelación. La revelación les llega cuando les hemos explicado la relación tan grande que existe entre los problemas de erección y el exceso de eyaculación. Pero la revelación de descubrir la relación entre “disfunción eréctil” y exceso de eyaculación, es poca cuando además logran comprobar nuestro consejo en la práctica. El consejo que les damos es el siguiente, y esto puedes cincelarlo en piedra para que nunca se borre de tu conciencia ni de la conciencia de tus descendientes:

Economiza tu energía seminal y tu erección comenzará a ser perfecta. No eyacules continuamente, y la erección se presentará todas las veces que la necesites. Economizar tu energía seminal no es una técnica sexual sino una manera de vivir. Es cierto que el primer paso es aprender a controlar tu eyaculación y eyacular con menos frecuencia. Pero además debes cambiar tu enfoque con respecto al sexo y a lo que es ser hombre, así como tu enfoque de la mujer.

Para esto debes poner en práctica algunos consejos y ejercicios durante la vida diaria y durante el acto sexual. La disfunción eréctil forma parte del sistema de hacer el sexo mal, y debes aprender a hacer el sexo bien para que desaparezcan las consecuencias del mal sexo. Siguiendo este camino, comprobarás que tu erección comienza a ser algo que puedes cultivar, manejar y controlar.

El control de la eyaculación facilita la erección y evita la impotencia

Luego de empezar a aprender a controlar la eyaculación y a economizar el semen, la supuesta disfunción eréctil o impotencia desaparece sin dejar rastro en los casos no clínicos. Esto se debe, entre otras cosas, a que, gracias a la economía seminal, el pene siempre está cargado de la savia que le hace estar vivo e interesado en su amante. Pero también se debe a que la mente del hombre deja de preocuparse por tonterías como tener erecciones rígidas, tener un pene más grande, y cosas así, gracias a que se da cuenta de que tiene todo un camino por delante: aprender a ser un verdadero amante, algo práctico y real que está totalmente en sus manos.

Hay casos en que realmente la disfunción eréctil se debe a problemas clínicos, consecuencias de enfermedades crónicas, consumo de ciertos fármacos o efectos secundarios de tratamientos médicos invasivos. Pero fuera de esto, los problemas de impotencia masculina no tienen por qué tratarse mediante fármacos, inyecciones peneanas, cirugías, ni nada por el estilo.

El mejor tratamiento natural para la disfunción eréctil

El mejor tratamiento para la disfunción eréctil será siempre el que coloque el control de la erección en manos del hombre y no de fármacos. Es decir: el mejor tratamiento para la disfunción eréctil es el natural, el que se basa en un aprendizaje que, una vez que se obtiene, no se pierde y queda como parte de la experiencia y de la vida del hombre y de la mujer.

Lo que se denomina disfunción eréctil de tipo no orgánico, es el resultado de una combinación de dos elementos:

  • Eyacular en exceso para tu edad, lo que te deja sin suficiente energía seminal para la erección.
  • No comprender a fondo qué es el acto sexual, lo que te crea puntos de vista erróneos sobre la erección y sobre la masculinidad, y también sobre la feminidad.

Estas dos grandes causas de la disfunción eréctil de origen no clínico, las iremos explicando, aclarando y solucionando en el transcurso de este escrito. Tal como normalmente en el Amor Sexual preferimos llamar “eyaculación anticipada” a lo que todos llaman “eyaculación precoz”, lo cierto es que acá preferimos llamar “problemas de erección” a lo que estamos tratando aquí. La etiqueta de “disfunción eréctil”, y sobre todo la de “impotencia”, no son adecuadas para casi nadie, salvo para casos realmente clínicos que sólo se curen con tratamientos médicos, farmacológicos o quirúrgicos. La cuestión es que son muchísimos los casos que deben quedar fuera de esas etiquetas.

¿Cuál es el papel de la mujer en la disfunción eréctil del hombre?

En nuestro caso (aunque también hay escasos sexólogos que comprenden la cuestión de la que hablaremos en esta sección y en otras más adelante), no podemos excluir a la mujer de los problemas de erección o disfunción eréctil del hombre. La mujer también tiene responsabilidad no sólo en los problemas de erección, sino incluso en los problemas para mantener erección, aunque al inicio se haya logrado bien. Aquí es donde entra a jugar un papel importante el origen energético y no sólo psicológico de que el pene no se erecte cuando debe y se genere la disfunción eréctil.

El acto sexual es una cuestión de roles, no meramente de roles sociales sino sobre todo de roles energéticos. Aunque a muchos les cueste admitirlo (y precisamente debido a esa incredulidad les costará comprender y solucionar la verdadera raíz de algunos trastornos sexuales como el de la disfunción eréctil), existe un nivel sutil del cuerpo, una energía, que será masculina en el caso del hombre y femenina en el caso de la mujer.

El rol energético de la mujer y el hombre previene la disfunción eréctil

Como dice la erótica oriental (Tantra, Tao Sexual, Kabbalah, etc.), para que el acto sexual funcione a fondo, deben unirse y armonizarse la energía femenina y la masculina, cada una profundamente enraizada en su propio rol energético y no desviándose hacia el rol opuesto. Si el hombre no cultiva y desarrolla la energía masculina, y si la mujer no cultiva y desarrolla la energía femenina, el sexo no puede funcionar. La falta de vibración sexual energética de cada cual en su género (algo muy común en estos días de tanta confusión), se manifestará a niveles físicos en fenómenos como la disfunción eréctil, la frigidez, la anorgasmia, y finalmente la crisis en la pareja y en la sociedad.

Por ejemplo: si la vagina no se comporta de manera naturalmente pasiva y receptiva, el pene no puede ser activo y proyectivo, con el resultado específico de que el miembro no se erecte cuando debe o de que eyacule antes de tiempo. Esto significa que la disfunción eréctil no es sólo responsabilidad del hombre: también la mujer la provoca, siendo activa o tomando la iniciativa sexual, sólo porque las modas sexuales y las ideologías de género le lavan el cerebro y la convencen de que eso es “emancipación”, cuando a todas luces ella no ha sido más feliz ni más plena por eso.

La vagina es el espacio en que se hace el amor, y si ella no es receptiva y pasiva, el sexo no puede funcionar. Sobre este tema del papel de la mujer en la disfunción eréctil del hombre, volveremos más adelante. Es una cuestión mucho más importante de lo que parece, hasta el punto de que se puede afirmar que la disfunción eréctil masculina es un problema del que tanto el hombre como la mujer son responsables. Comprender desde esta nueva óptica los problemas de disfunción eréctil y de eyaculación anticipada, resulta crucial para que la crisis entre el hombre y la mujer y en la sociedad comience realmente a solucionarse, y no a agravarse como ha estado ocurriendo.

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Qué son los “problemas de erección” o la llamada disfunción eréctil, desde el punto de vista del Amor Sexual

Lo duro y lo rígido

Son propiedades de la muerte.

Lo flexible y lo suave

Son propiedades de la vida.

TAO TE KING

Como dijimos más arriba, existen dos motivos básicos que provocan los problemas de erección de tipo psicológico o energético: uno es eyacular en exceso para tu edad (lo que te deja sin energía seminal para la erección o con muy poca), y el otro es no comprender a fondo qué es el acto sexual (lo que te crea puntos de vista erróneos sobre la erección, la masculinidad y la feminidad). De estos dos motivos, el principal es el primero, es decir, la baja energía seminal debido al derroche innecesario de semen, que es la causa práctica que determina que no tengas la energía suficiente para una erección.

La otra causa, la falta de comprensión sobre el acto sexual, si bien es muy importante, se puede ir solucionando sobre la marcha. De hecho, el control de la eyaculación, la economía seminal y el buen acto sexual resultante, te darán mucha claridad mental y abrirán tu cuerpo al conocimiento de la verdad. Por eso, básicamente, lo que debes empezar a hacer para solucionar el problema de la disfunción eréctil o los problemas de erección, sean momentáneos o crónicos, es empezar a eyacular con menos frecuencia.

(Ver más adelante en este artículo la información sobre la frecuencia eyaculatoria recomendada, en los acápites titulados: «¿Cuál es la frecuencia eyaculatoria recomendada según la edad, para evitar la disfunción eréctil?», y «Tabla de frecuencia eyaculatoria recomendada según la edad».)

Reducir la frecuencia eyaculatoria reduce la disfunción eréctil

Eyacular con menos frecuencia (sea al final del acto sexual, de la masturbación, o de cualquier clase de actividad sexual), es una práctica que empezará a solucionar la disfunción eréctil desde su raíz, porque restaurará la energía básica de la erección. Eyacular con menos frecuencia empieza por aprender a controlar la eyaculación, mediante técnicas y ejercicios, y poco a poco se convierte en todo un estilo de vida más saludable en términos físicos, sexuales y mentales. Los propios ejercicios para aprender a controlar la eyaculación son además una estupenda práctica y un masaje saludable para los músculos, vasos sanguíneos y nervios que producen la erección.

El control de la eyaculación, más que un conjunto de técnicas para hacer bien el amor, es un estilo de vida, un estilo de vida que nosotros hemos llamado “economía seminal”. Pero eso es algo a lo que llegas más adelante si quieres. Lo primero de todo es lo básico y lo práctico: empezar a entrenar con ejercicios físicos en solitario, y luego, gracias al entrenamiento previo y a la comprensión, aprender a mantener controlada tu eyaculación mientras haces el sexo.

Controlar la eyaculación no significa reprimir o aguantar el semen, sino serenamente mantenerlo sin moverse, por mucho placer que sientas. Es algo que se aprende poco a poco, paso a paso, con ejercicios y consejos, transformando tu cuerpo y tu mente, alejando tu umbral eyaculatorio, pero también alejando los enfoques erróneos sobre el sexo, y fomentando y fortaleciendo tu masculinidad, tu carácter y tu erección. Controlar la eyaculación, ser un buen amante y ser un hombre, es todo lo mismo. Las diferencias entre esas tres cosas son aparentes.

Y la pregunta que ya te estarás haciendo es: ¿Pero cómo voy a hacer el acto sexual con una mujer, si no tengo erección? Empieza por evitar masturbarte con demasiada frecuencia (si es que lo haces), o deja de masturbarte por completo y haz abstinencia durante un tiempo, o incluso aprende a masturbarte sin derrochar el semen. Pero sobre todo, pon en práctica el ejercicio que te vamos a recomendar un poco más abajo.

La promiscuidad es un factor desencadenante de la disfunción eréctil

Es conveniente que encuentres una pareja estable. Con frecuencia, la promiscuidad es un factor desencadenante de disfunción eréctil. Que el pene y la vagina tengan una relación y se comuniquen a fondo es necesario para la erección. Esa comunicación no se logra sin estabilidad, aunque parezca lo contrario. Como dicen los cabalistas: la divinidad sólo desciende sobre la estabilidad.

La estabilidad de pareja llega a ser un impedimento para la erección, solamente cuando el sexo habitual desgasta la energía del amor y conduce a la falta de pasión, al aburrimiento mutuo y a la rutina. Pero cuando la energía del amor se conserva en su fuente gracias a la economía seminal, la rutina desgastante no existe, tal como no hay rutina en el sol siguiendo su camino cada día con todo el poder de su luz.

Eyacular con menos frecuencia no significa dejar de hacer el amor

Otra cosa importante que hay que comprender es que, eyacular con menos frecuencia no significa que tengas que renunciar al acto sexual, ni al placer ni al orgasmo. Por el contrario: gracias al aprendizaje del control de la eyaculación, podrás hacer el sexo con mucha más frecuencia, a diario, o incluso más de una vez al día, independientemente de tu edad. Con el ahorro de semen, volverás a tener tu erección siempre a punto para eso, sin el temor de que ocurra una disfunción eréctil. Y cuando empieces a aprender a controlar la eyaculación, el nivel de placer que sentirás dentro de la vagina (especialmente durante los orgasmos de ella) será tan intenso como un orgasmo, aunque no lo estés teniendo tú directamente.

Más adelante puedes aprender a llegar al orgasmo sin eyacular. Pero la experiencia de mantener el pene sin irse antes de tiempo, amando a la vagina mientras ella llega a extraordinarios orgasmos múltiples, será tan dulce, tan intensa y tan profunda, que te calará hasta los huesos, y probablemente luego de eso deje de interesarte el orgasmo eyaculatorio normal. Al menos dejará de interesarte hasta el punto de que podrás hacer el sexo todo lo que quieras, a diario incluso, y finalmente eyacular sólo con la frecuencia recomendada (ver más adelante los acápites sobre la frecuencia eyaculatoria recomendada), sin que eso implique que sientas urgencias de eyacular. Es algo muy nuevo, por lo que solamente lo comprenderás en la práctica.

Disfunción eréctil de origen orgánico vs. disfunción eréctil de origen psicológico

Todo lo que estamos diciendo no implica que estemos negando que existan los problemas de disfunción eréctil de origen físico u orgánico. Negar la disfunción eréctil de causa orgánica sería un error, porque de hecho sí existe. Esos casos sí deben recibir tratamiento médico. Pero no necesariamente se puede decir lo mismo de los casos de disfunción eréctil de origen psicológico o psicógeno, o de los de origen energético. Aquí nos estamos ocupando básicamente de los casos con causas no orgánica, que forman un enorme porcentaje (más adelante hablaremos del enfoque médico). No obstante, recomendamos que absolutamente todos los hombres lean esto, porque pueden recibir conocimientos y consejos valiosos sobre la erección y la sexualidad.

Según Masters & Johnson, son muy raros los casos de disfunción eréctil total. Casi todos los hombres con este problema, tienen al menos erecciones parciales. Desde la óptica de la erótica oriental, esos no son problemas de erección: un pene que inicia semi erecto y se va volviendo firme a medida que él mismo hace progresar el sexo, es el pene indicado para el mejor sexo: será capaz de hacer el amor durante más tiempo y de llevar a la mujer al orgasmo múltiple. No así un pene que esté erecto o rígido desde el inicio, incluso fuera de la vagina, que está a punto de perder el control eyaculatorio y hacer fracasar el acto sexual.

No tener una erección para el sexo convencional, no es un mal síntoma

La verdad es que la experiencia de dos décadas consultando sexualmente a personas y a parejas, nos dice que los hombres que más están dispuestos a abandonar el camino del sexo convencional y a convertirse en verdaderos amantes, son los que menos erección tienen en situaciones de sexo convencional, estereotípico, competitivo, de imitación mediática y depredación mutua. Los hombres cuyo pene tiene erección para el tipo de sexo que normalmente se hace, son los que menos van a amar realmente, son los más autoenfocados, los más orientados a su propio placer.

Así que ten en cuenta esto, porque es una de las paradojas del Amor Sexual: no tener una erección para el sexo convencional, no es un mal síntoma, sino que puede ser un buen síntoma de que estás esperando algo mucho mejor del sexo, algo tan nuevo como lo que te estamos proponiendo. Esto es semejante a otras paradojas verdaderas de las que está lleno el camino de evolución sexual, como que: se discute por amor, la mujer mientras más ama más odia, cuando una pareja llega a la etapa de crisis es porque la relación está empezando a ser profunda, o que los celos pueden ser un camino al amor profundo.

Técnica natural para no tener disfunción eréctil

Más adelante hablaremos bastante sobre lo que hacen los médicos como tratamiento para la disfunción eréctil. Como tal vez ya sabes, hay numerosos fármacos convencionales y drogas, que supuestamente solucionan la disfunción eréctil. Sin embargo, ¿realmente la solucionan? No es nuestra experiencia. Con muy alta frecuencia a lo largo de dos décadas como consultores sexuales independientes, hemos recibido consultas de hombres que habían recibido tratamiento para la disfunción eréctil de parte de urólogos, andrólogos, o incluso psicólogos. Por lo general se trataba de tratamientos convencionales o farmacológicos para la disfunción eréctil, que no les habían resuelto el problema, salvo al inicio.

Los fármacos remedian momentáneamente la cuestión, pero no solucionan a fondo el problema. En todo este artículo que tienes delante está nuestro tratamiento para la disfunción eréctil, aunque en esta sección te daremos también un ejercicio práctico. Lo que ofrecemos para solucionar la disfunción eréctil es un tratamiento natural. Se basa en la evolución sexual, tanto personal como de pareja. Muchos hombres no sólo ya no confían en los fármacos convencionales contra la disfunción eréctil, sino que incluso les temen: porque saben que pueden tener efectos secundarios, y porque además crean dependencia, y nadie desea depender de un fármaco para tener algo tan natural y contextual como una erección.

Es por eso que son cada vez más frecuentes las preguntas de tipo: ¿Cómo tratar la disfunción eréctil de forma natural? O: ¿Qué remedio natural es bueno para tener una buena erección? Aquí tienes una solución. Además de economizar la energía seminal y evitar eyacular en vano, siempre que haya problemas de erección al empezar el acto sexual, puedes poner en práctica la siguiente técnica. Tómatelo con calma. No te desesperes ni te juzgues, porque no tienes la culpa en absoluto. Ahora ya sabes que la causa de los problemas de erección no está sólo en ti: está en ti tanto como en la mujer y en la sociedad. Cuando tengas problemas de erección, haz lo siguiente:

Ejercicio práctico para superar la disfunción eréctil o los problemas de erección momentáneos o crónicos

Aunque no tengas erección, penetra la vagina hasta el nivel que puedas, y ahí permanece un momento. Trata de sentir la energía de la vagina, su calor, sus fluidos y su perfume impregnando tu pene. Acaricia la vulva con la mano, estimúlala sensitivamente y con gusto, pero sin obsesión mecánica. Cuando sientas que el pene y tu cuerpo se han impregnado de la energía de la vagina, tal vez algo de erección haya llegado. Pero incluso si no ha llegado nada de erección, empieza a hacer ciertos movimientos del pene dentro de la vagina, hacia el fondo y también hacia los lados. Asúmelo como un masaje que le das a la vagina y al pene.

Sigue acariciando la vagina como has estado haciéndolo. Permanece haciendo esta técnica hasta que la erección llegue, o incluso si no llega. Aunque a veces parezca no funcionar, sigue poniendo en práctica esta técnica siempre que la erección no se presente. El papel de la mujer durante esta técnica consiste en permanecer abierta en cuerpo y alma, ser pasiva y paciente, sin juzgar ni evaluar lo que lo que el hombre está haciendo. Ella debe ser sensitiva a lo que ocurre dentro de la vagina, y mantener auténtico interés en el proceso de traer la erección, que es un bien más profundo de lo que parece.

El ejercicio práctico para superar problemas de erección, tiene relación con otro que hemos recomendado: el Masaje Genital.

La mujer debe ayudar al hombre a superar la disfunción eréctil

Reiteramos que es sumamente importante que la mujer deje de evaluar y juzgar al hombre si él no tiene el “rendimiento” eréctil que los prejuicios mediáticos exigen. El hombre, si siente que la mujer está pensando que él no tiene el rendimiento esperado o que tiene disfunción eréctil, (según la velocidad y la rigidez de erección que programan los medios mediante lavado de cerebro), evitará continuar el acto sexual, y subsecuentemente tal vez evitará las situaciones sexuales. Si ella no deja de evaluar y de juzgar, estará cerrando la puerta al amor real para él y para ella misma, cosa que tampoco encontrará si lo remplaza a él por otro hombre que supuestamente no tenga problemas de erección.

La mayoría de las veces, la causa de que el hombre evada el acto sexual para evitar tener problemas de erección o disfunción eréctil, no radica en que él no quiera aprender y superarse: en realidad lo principal es el temor que él tiene de hacer el ridículo frente a la mujer. Por eso es importante evitar la promiscuidad o el estar siempre con una mujer nueva. Es posible que una mujer nueva con la que te encuentras sólo para sexo, sea la que menos comprenda que haya problemas de erección, y la menos dispuesta a poner en práctica un ejercicio como el que acabamos de orientar.

Cultivar la masculinidad fomenta la erección y evita la disfunción eréctil

Como hemos dicho, algo de suma importancia para evitar la disfunción eréctil es cultivar la masculinidad en todos los niveles de tu ser. La masculinidad no es una mera apariencia social. Por creer eso, hay tantos que ahora dicen que la masculinidad es una construcción social o una elección incluso para las mujeres. Eso es falacia. La masculinidad es una esencia del hombre en todos los niveles de su ser: genital, sexual, social, emocional, trascendental, mental y espiritual.

No te dejes confundir por la información mediática que continuamente repite que ser masculino no es nada en específico, y que una y otra vez ridiculiza al hombre en cada personaje varón de los medios. No te dejes lavar el cerebro por esas cosas, y si puedes no las mires, porque en el fondo el objetivo de todo eso es dañar al ser humano y separar al hombre y a la mujer. El hombre y la mujer unidos son el poder emancipatorio más fuerte con que cuenta el ser humano. En cambio, la mujer y el hombre separados se debilitan, y ese es el objetivo de algo extraño que se esconde detrás de los intentos de desnaturalizar la sexualidad.

Incluso es una falacia decir que los caminos eróticos del Oriente (como el Tantra, el Tao Sexual o la Kabbalah) proponen que no seamos ni hombre ni mujer, sino una combinación de ambos. Eso no es ni de lejos lo que dicen esos caminos. La trascendencia del género se alcanza a través del propio género, cultivándolo y desarrollándolo a fondo. Si naces hombre, la masculinidad es algo que debes cultivar y desarrollar, porque sin eso falta el orden y la dirección en la pareja y en el mundo. El sexo profundo no es posible si no eres hombre a fondo. Cultivar la masculinidad fomenta la erección y evita la disfunción eréctil.

¿Cuál es la frecuencia eyaculatoria recomendada según la edad para evitar la disfunción eréctil o impotencia?

La mayoría de las personas relacionan la disfunción eréctil o impotencia con el aumento de la edad, aunque eso no es cierto. Tanto la alimentación errónea y el sedentarismo, como la crisis sociopolítica entre la mujer y el hombre, han provocado un aumento de la disfunción eréctil y de la impotencia en jóvenes. No todo el mundo sabe esto, pero se intuye y se conocen casos. Un altísimo porcentaje de las palabras de búsqueda en Google sobre disfunción eréctil, impotencia o problemas de erección, relacionan la erección con la edad. Algunas de las frases más buscadas en Google son:

  • problemas de erección a los 20
  • disfunción eréctil a los 20
  • problemas de erección a los 25
  • problemas de erección a los 30
  • disfunción eréctil a los 30
  • problemas de erección a los 40
  • falta de erección a los 40
  • disfunción eréctil a los 40
  • problemas de erección a los 45
  • problemas de erección a los 50
  • falta de erección a los 50
  • erección a los 50
  • disfunción eréctil a los 50
  • problemas de erección a los 60
  • problemas de erección a los 65
  • falta de erección a los 70

Relacionar la disfunción eréctil o impotencia con la edad, no es una intuición del todo errónea, aunque sí se suele enfocar de manera errónea. Lo normal es que las personas crean que, cuando aumenta la edad, necesariamente el hombre empieza a padecer de disfunción eréctil. Eso no es verdad. La verdad es que, a medida que aumenta la edad, el hombre debe eyacular con menor frecuencia, porque si eyacula demasiado, empieza a tener problemas de erección. El ángulo de erección sí cambia de manera natural con la edad, pero eso no tiene ninguna importancia. Entonces el enfoque correcto es que la edad afecta indirectamente la erección, pero sólo tienes una frecuencia eyaculatoria mayor que la recomendada para tu edad.

Cumplir con la frecuencia eyaculatoria recomendada evita la disfunción eréctil o impotencia

OJO: La frecuencia eyaculatoria recomendada se refiere a la necesidad de eyacular menos, no a que haya que hacer menos el sexo. Puedes y debes hacer sexo con toda la frecuencia posible, mejor si es a diario, o incluso varias veces al día, pero sin tener que eyacular al final de cada acto sexual. Al terminar de hacer el amor, gracias a que el gozo orgásmico es intenso y profundo, la vagina informa al pene de que ya terminó, y el pene pierde la erección sin necesidad de eyacular, sin reprimir nada, sereno y satisfecho.

Tendrás la erección siempre a punto sin temor a la disfunción eréctil o impotencia si no eyaculas ni siquiera al final de cada acto sexual, sino sólo con la frecuencia recomendada para tu edad. Por ejemplo, si tienes 35 años, aunque hagas sexo a diario, sólo deberías eyacular como máximo una vez a la semana. Si haces el amor más de una vez a la semana, cosa que te recomendamos, poco a poco debes aprender a solamente eyacular en uno de los actos sexuales de la semana. El resto de las veces termina sin eyacular, como recién explicamos.

Hay hombres que prefieren no eyacular casi nunca, y gracias a eso tienen una vida sexual increíblemente activa y placentera. Pero mejor no decidas tal cosa por ahora. Si no eyaculas innecesariamente, la economía seminal se convierte en una especie de fuente de la eterna juventud. El cuerpo, naturalmente, crece en edad; pero si tienes vitalidad, madurar no es malo: es lo mejor que te puede ocurrir. Conservar la energía seminal no sólo te aporta salud física: también tu mente y tu interior crecen. Dejas atrás la confusión, la falta de propósito, las dudas sobre ti mismo y sobre la vida.

No serás mejor que nadie, pero te superarás a ti mismo y serás más masculino, serás un hombre libre de los estereotipos sexuales que hacen que aparezca el temor de padecer impotencia o disfunción eréctil. Además: la mujer tiene un “sensor especial” para saber si el hombre no está vacío sino lleno de licores para amar, y eso “despierta a la diosa de la felicidad”. Pero abordemos con un poco más de detalle el tema de la frecuencia eyaculatoria recomendada.

Remedio contra la disfunción eréctil o impotencia según la erótica oriental taoísta

La erótica oriental, especialmente el Tao Sexual, ha tratado a fondo el tema de la frecuencia eyaculatoria. Es de gran importancia que el hombre conozca la frecuencia eyaculatoria recomendada para su edad. Esto le ayudará a mantener una frecuencia eyaculatoria saludable, que no le afecte la erección ni la salud. Existen no sólo consejos para evitar la disfunción eréctil cuando aumenta la edad, sino incluso imágenes orientales tradicionales de hombres mayores o ancianos haciendo sexo con mujeres jóvenes. La idea es que la actividad sexual, la erección y el control de la eyaculación y de la frecuencia eyaculatoria, son bienes que hay que mantener hasta las edades más avanzadas, porque son garantes de salud y de calidad de vida.

El célebre Emperador Amarillo (Huang Di), hace casi 5000 años, ya conocía el arte de controlar la eyaculación. A edades avanzadas, Huang Di podía deleitar sexualmente a todas sus esposas porque, en línea con la medicina tradicional china que él mismo fundó, sabía que el secreto de la erección firme, la potencia sexual y la longevidad, está en economizar el semen.

Así pues, ¿cuál es la frecuencia eyaculatoria recomendada según la edad, de manera que la pérdida de semen no provoque problemas de erección o de impotencia, ni de salud? Según el Tao Sexual, la frecuencia eyaculatoria recomendada para un hombre en cantidad de días, se obtiene multiplicando su edad por 0,2. Según Chian Zettnersan (Los secretos de la sexualidad taoísta) esta sería la fórmula:

Edad del hombre x 0,2 = Frecuencia eyaculatoria recomendada (en días)

Esto significa que, si tienes 20 años, puedes eyacular cada 4 días sin que la pérdida de semen te afecte la erección ni la salud. Pero si tienes 30, será cada 6 días, y si tienes 40, será cada 8 días. Y así sucesivamente, cada 5 años se aumenta 1 día, y cada 10 años se aumentan 2 días. Evitando eyacular con menos frecuencia de la recomendada, tus glándulas no se sentirán vacías de licores de deseo sexual. Esta práctica y nueva perspectiva te dará un extra de energía que hará que superes fácilmente los ilusorios problemas de disfunción eréctil o impotencia.

Reiteramos que esto tampoco significa que tengas que obligatoriamente eyacular con la frecuencia eyaculatoria recomendada: hay hombres que eyaculan mucho menos que la frecuencia eyaculatoria recomendada para su edad. Eso no está mal. Incluso los hay que no eyaculan casi nunca, porque sienten que no necesitan eyacular aunque hagan sexo a diario. Precisamente gracias a que gozan a fondo del sexo con tanta frecuencia, dejan de interesarse en la eyaculación, porque ya no la necesitan para sentir placer orgásmico. Pero, no eyacular casi nunca, es algo a lo que se llega con el tiempo y por decisión consciente. No es una cuestión que puedas decidir de antemano.

Tabla de frecuencia eyaculatoria recomendada según la edad

Veamos en resumen todo lo explicado en el acápite anterior, aquí ordenado en una tabla que indique tanto la edad como la frecuencia eyaculatoria recomendada en cada edad. Si el hombre comprende la necesidad de ahorrar su energía sexual por medio de la frecuencia eyaculatoria recomendada, lo que no significa que deje de hacer el amor a su mujer, sino todo lo contrario, verá con el tiempo y la práctica cómo se disipan los problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia. Aunque hay que aclarar que esto no es algo que haya que cambiar de repente, sino poco a poco.

TABLA DE FRECUENCIA EYACULATORIA RECOMENDADA SEGÚN LA EDAD

EDAD DEL HOMBRE

FRECUENCIA EYACULATORIA RECOMENDADA SEGÚN LA EDAD, PARA EVITAR PROBLEMAS DE ERECCIÓN

20 años

Cada 4 días.

25 años

Cada 5 días.

30 años

Cada 6 días.

35 años

Cada 7 días.

40 años

Cada 8 días.

45 años

Cada 9 días.

50 años

Cada 10 días.

55 años

Cada 11 días.

60 años

Cada 12 días.

65 años

Cada 13 días.

70 años

Cada 14 días.

75 años

Cada 15 días.

80 años

Cada 16 días.

85 años

Cada 17 días.

90 años

Cada 18 días.

La tabla que acabamos de proporcionar puede ser bastante valiosa, aunque no necesariamente hay que asumir esas cifras en un sentido estricto. Está claro que las urgencias eyaculatorias disminuyen a medida que aumenta la edad, y que los hombres, a medida que se hacen mayores, sienten menos necesidad de eyacular frecuentemente. La tabla puede servirte como guía, pero no como dogma. Nuestro consejo es que te rijas por tu propio organismo y no por fórmulas objetivas. Por ejemplo, haz esta prueba o ejercicio (también sugerido por el Tao sexual) para detectar tu propia frecuencia eyaculatoria:

  1. Eyacula un determinado día y anota la fecha y la hora de cuándo eyaculaste.
  2. Obsérvate en los días sucesivos, y al cabo mira cuándo sientes unos deseos realmente irresistibles de eyacular.
  3. Apunta esta segunda fecha, y ya tendrás la frecuencia con que tu cuerpo realmente se recupera después de eyacular.
  4. Ten en cuenta ese ritmo personal que has detectado, e intenta no eyacular con una frecuencia más baja que esa.

No es que no puedas eyacular en menos días. Pero ten en cuenta que, si eyaculas en menos días, se afectará tu rendimiento sexual, incluida la capacidad eréctil del pene. En especial si has tenido episodios de disfunción eréctil, impotencia o cualquier tipo de problemas de erección, mantente lo más fiel posible a tu frecuencia eyaculatoria recomendada, o a la frecuencia que tú mismo detectes mediante el ejercicio que acabamos de orientar.

Conviene reiterar una vez más: no eyacular no significa no hacer sexo. Te va a convenir aprender a hacer el amor sin necesidad de eyacular cada vez al final del acto sexual, porque eso potencia la erección del pene, multiplica exponencialmente el placer, y te permite llevar a la mujer hasta el orgasmo múltiple.

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ORGASMOS MÚLTIPLES: UNA LLUVIA DE ESTRELLAS

Los orgasmos múltiples nos llaman la atención a todos. El orgasmo es la vivencia más dulce de la existencia para el ser humano. Este libro, mediante consejos y ejercicios, te enseñará a tener orgasmos más extensos y numerosos en el mismo acto sexual. Su seductora propuesta subraya la importancia del buen sexo y del orgasmo en nuestras vidas, y muestra cómo convertirlos en fuente de felicidad, buena salud, camino de evolución y retorno de la armonía entre el hombre y la mujer.

Prejuicios y verdades sobre la disfunción eréctil, la erección y el acto sexual

Existen muchos enfoques erróneos con respecto al acto sexual, que determinan una percepción errónea de lo que es la erección. Si el acto sexual debe durar como mínimo media hora, pero por prejuicios generalizados llegas a creer que está bien que dure 10 minutos, entonces no puedes sacar más que conclusiones erróneas o falsas como las siguientes:

  • Si el pene no tiene una erección rígida a entre 1 y 5 minutos después de haber empezado el acto sexual (o mucho antes, fuera de la vagina), entonces tiene disfunción eréctil, impotencia o problemas de erección.
  • Si el pene tarda de 5 a 10 minutos en eyacular, no tiene problemas de eyaculación antes de tiempo, ya que el acto sexual “normal” puede durar 10 minutos.
  • Es normal que la mujer no llegue nunca a orgasmos. Si en 10 minutos ella no ha sentido placer ni llega a un orgasmo, entonces ella es “frígida” y “anorgásmica”, pero esas cosas son normales en la mujer.

El temor a etiquetas tan terribles como las que acabamos de mencionar, provoca que la mujer haga algo para que no la etiqueten: fingir el placer y los orgasmos. Pero el hombre no puede fingir la erección, y por eso los problemas de erección tienden a notarse más, aunque sean equivalentes a esos supuestos trastornos femeninos.

El verdadero acto sexual y la verdad sobre la llamada disfunción eréctil

Lo cierto es que un buen acto sexual debe durar como mínimo media hora, realmente más. Por lo tanto, es 100 % natural que el pene que no está apurado ni enfocado en su propio placer, no esté erecto a los 5 minutos, ni antes, ni de hecho tiene que estar totalmente erecto antes de haber penetrado a la vagina, porque la erección no es un show. El objetivo de la erección es amar a la vagina desde su interior, y es perfectamente natural que el pene termine de erectarse cuando la sienta abrazándolo, o cuando sea que se erecte. Es una cuestión energética, no imaginaria.

Debes saber que a veces la mujer llega a poderosos orgasmos múltiples con el pene semi erecto amándola, porque ese día ella necesitaba eso (debido al momento del ciclo menstrual en que se encuentra, o debido a cualquier otro motivo). Otro día o en otro momento sí necesita la erección completa, porque la vagina está más tensa por cuestiones hormonales o contextuales. Y esa firme erección es lo que el pene le dará. El pene es sumamente inteligente y sensible, y adora y comprende a la vagina con un nivel de profundidad que nada más en el cosmos puede alcanzar. La misma interdependencia se cumple para el hombre y la mujer, por supuesto. Así que la verdad es como sigue:

  • No hay disfunción eréctil si el pene no está erecto a los 5 minutos: En dependencia del día o el momento, es natural que el pene no esté erecto a los 5 minutos de haber empezado las caricias del acto sexual, o que sí lo esté. Está bien como sea. Lo cierto es que ni siquiera tiene que estar totalmente erecto fuera de la vagina. Es natural que el pene tenga una erección media cuando penetra en la vagina, y termine de erectarse después, ya dentro de ella.
  • El buen sexo debe durar al menos media hora: Si el pene tarda 0, 5, 10, 15, 20 minutos en eyacular, sí tiene problemas de eyaculación antes de tiempo, porque el buen sexo debe durar al menos media hora. No es sólo cuestión de tiempo, pero media hora está bien para empezar algo nuevo. La eyaculación antes de tiempo se debe, no a que el hombre sea malo, sino a una incomprensión de lo que el acto sexual es, y a que nunca le han enseñado que el sexo puede ser otra cosa que la que ha sido hasta ahora.
  • Están de más las etiquetas de “anorgásmica” en la mujer o “disfunción eréctil” en el hombre: A los 10 minutos que por regla general dura hoy en día un acto sexual, una mujer ni siquiera ha empezado a estar lista ni siente casi placer profundo, salvo en momentos excepcionales. Así que las etiquetas de “frígida” y “anorgásmica” en la mujer están tan de más como las etiquetas de “disfunción eréctil” e “impotencia” en el hombre.
  • La mujer es por naturaleza un ser multiorgásmico: No sólo no es normal que la mujer no tenga orgasmos, sino que lo natural es que ella llegue más de una vez al orgasmo en cada acto sexual. La mujer es por naturaleza un ser de orgasmos múltiples.
  • Si al comenzar no hay erección ya llegará: Este acto sexual requiere que el pene esté dentro de la vagina en vivo y en directo. Incluso si todavía no hay erección: ya llegará. Consigue una pareja estable y real. No remplaces el pene o la vagina por ninguna otra cosa. Los juguetes sexuales no dan más que placer superficial mecánico, y las parejas virtuales son sólo un tipo sofisticado de imaginación con la que te masturbas. El placer del que aquí estamos hablando es algo mucho mejor, más intenso, poderosamente orgásmico y con profundas implicaciones en todo el cuerpo, en los sentimientos, en el amor, en el estado de conciencia y en la verdad de lo que es la vida.
Pareja abrazada en la intimidad de la cama, ya que el telesexo y el teleamor no es una opción en los tiempos de COVID-19

5 consejos estratégicos para superar definitivamente la disfunción eréctil

Como hemos estado diciendo, la mayoría de los hombres que creen tener disfunción eréctil no la padecen en realidad. La erección del pene tiene propósitos prácticos, no estéticos ni de show. No es necesario convertir en un show la erección del pene (como hace el porno), de manera que termines creyendo que necesitas consumir viagras o alguna otra tontería para que el miembro masculino luzca “duro como una tubería de hierro” incluso después de eyacular, o creyendo que necesitas “añadirle más tamaño y grosor” mediante faloplastia o cirugía plástica de pene para que tu miembro exprese “tu enorme y rígido ego”.

La personalidad o ego está de más, y si dejas de darle importancia, dejarás de darle a la erección y al tamaño del pene una importancia que no tienen, y quedarán atrás todos los problemas de erección o eyaculación anticipada que cualquier hombre tiene de forma circunstancial o frecuente. Si logras comprender y practicar el acto sexual de forma verdadera, como lo estamos proponiendo en Amor Sexual, desaparecerán los supuestos problemas de disfunción eréctil que tanto acongojan a los hombres.

Te conviene abandonar esas ideas o cualquier prejuicio semejante que tengas, porque fíjate que hasta ahora no han logrado nada más que hacernos sufrir a todos, y provocar que los conflictos domésticos entre la mujer y el hombre se desborden hacia la vida social. Relájate, que todo en tu pene está bien exactamente tal como es ahora. Solamente requieres aprender a hacer las cosas bien, lo que implica manejar conscientemente el acto sexual y no dejar que ocurra “espontáneamente”.

La imagen tiene a una pareja de fondo haciendo el amor bien porque han seguido los 5 consejos para una buena erección del pene. En el lado delantero y a la derecha están escritos los 5 consejos de manera resumida.

Si quieres no tener disfunción eréctil comprende que la erección del pene tiene objetivos estratégicos y no de show

Más que propósitos prácticos, hay que decir que la erección del pene tiene objetivos estratégicos. Esto significa que, si el pene se está ocupando de hacer gozar a la vagina y no de perseguir su propia eyaculación, sus grados de erección deben cambiar de modo natural a lo largo del acto sexual, según las necesidades reales de la cavidad donde se hace el amor. Lo veremos con detalle más adelante. Un pene con una erección inteligente, es decir, con una erección que varía según lo que la vagina necesite cada vez, hace posible una economía seminal que en ningún momento agota al hombre, aunque él lleve a la mujer decenas de veces al orgasmo y más allá del orgasmo.

Quitarle el componente de show a la erección del pene, no sólo ayuda al control de la eyaculación sino además al control de la erección: adiós a los problemas de erección que cualquier hombre tiene en cualquier momento, sean de falta de erección o de exceso. Un acto sexual basado en una erección inteligente y efectiva, favorece que además haya menos conflictos de pareja o sociales basados en el sexo o el género.

En el título de esta sección decimos que la erección no es un show, sino una estrategia, es decir, algo con lo que debes tener una actitud de guerrero espiritual, o como dice el Tao: de Kung-Fu sexual. ¿Qué significa esto? Un guerrero espiritual tiene autocontrol y frugalidad, es táctico y es valiente, deja atrás las dudas sobre sí mismo para poder ser práctico en las soluciones. Aplica todo esto al acto sexual, con el propósito de poder superar las dificultades del camino de evolución, que no son pocas. ¿Y cómo se aplican estos principios estratégicos a la erección durante el acto sexual? Siguiendo estos 5 consejos, e incluso sumando algún que otro consejo que tú mismo entiendas que necesitas:

❶ Aprende a controlar tu eyaculación (pero no la reprimas)

Aprender a controlar tu eyaculación es el primer paso de cualquier otro logro sexual, incluido el de superar la disfunción eréctil o la impotencia. Controlar la eyaculación es un logro que se alcanza aprendiendo a manejar la eyaculación gradualmente, sin tener que aguantarla ni reprimirla. Este control de la eyaculación es la base de que el pene funcione siempre como debe, con la erección como se necesita, y es la base de que el acto sexual funcione bien. Pero, además, el control de la eyaculación y el buen acto sexual que ello fomenta, son la base de que la vida en pareja entre en un nivel de armonía que hasta ahora no se ha logrado mediante ninguna otra práctica.

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Si eres osado y miras bien: la armonía sexual es la base de que muchas cosas de la vida social empiecen a funcionar bien. Aprender a controlar la eyaculación implica aprender a economizar tu energía seminal, para que tu pene nunca pierda del todo el interés sexual ni la erección, y para que además tu mente tenga la capacidad de funcionar según la esencia de su energía masculina.

Muchísimos problemas de erección se deben en realidad a una falta crónica de energía seminal, porque el pene eyacula demasiado y con demasiada frecuencia, y casi nunca llega a recuperarse del todo, porque vuelve a eyacular una y otra vez sin control, con autoenfoque, sin rectitud ni masculinidad. Este hábito inconsciente suele ser la principal causa de la disfunción eréctil.

Manejar conscientemente tu energía sexual implica no jugar al sexo todo el día, evitar cosas como la adicción al porno (un fenómeno que ha alcanzado niveles épicos en nuestros días), y además no permitir que te manipulen la energía sexual para fines no sexuales. Actualmente hay un sinnúmero de objetivos (políticos, ideológicos, de género, económicos, publicitarios, religiosos, mediáticos, y aún más extraños), que pretenden aprovecharse de tu energía sexual para moverte hacia sus propios fines, que nada tienen que ver con el gozo sexual. Deberás tener la mente clara para detectar esas desviaciones, y voluntad firme para superarlas y no dejarte enganchar a objetivos ajenos y extraños que dañan al hombre, y por tanto a la mujer.

❷ Aprende a controlar tu erección

Aprende a ser estratega de la erección, dando a tu mujer el grado eréctil que necesite cada vez. La vagina no siempre necesita el mismo grado de erección, y ni siquiera necesita que el pene permanezca siempre erecto. Si la vagina está tensa, cerrada, árida o seca, eso significa que en ese momento necesita más erección y más trabajo firme en abrir las paredes y dar acceso al fondo.

En cambio, si ella está abierta, húmeda y turgente, porque así graciosamente le toca estar en esa fase lunar, eso significa que en ese momento la vagina necesita menos erección y más acción delicada hacia el fondo, pues de lo contrario puede irritarse su suave y sensible tejido… Y así sucesivamente, el pene necesita distintos grados de erección cada vez. Por eso, es un error creer que un pene que no esté tensamente erecto (como dicta el show de los medios) padece disfunción eréctil.

Esto no significa que el pene incluya un botón para manejar la erección: lo que quiere decir es que mantengas el glande abierto, sensible y relajado, para que explore y absorba la energía de la vagina y sepa lo que ella necesita cada vez. Esa atención consciente favorece que la inteligencia del glande maneje los grados de erección. La vagina es distinta en cada una de las etapas del acto sexual, así como en cada una de sus fases sexuales a lo largo del mes.

Tu glande, si lo mantienes abierto, te dirá qué necesitas hacer cada vez. No tengas algoritmos prefijados (mucho menos las fórmulas que enseña el porno), porque te conducirán directo al fracaso. Los algoritmos prefijados y las fórmulas sexuales que asumimos por influencia de los medios o externas, son el camino directo para la disfunción eréctil.

A veces la vagina desea al pene erecto, pero a veces la erección le resulta demasiado fuerte, y el pene inteligentemente se hace más blando. A veces el pene erecto electriza de placer a la vagina, pero a veces lo que la llena de sensibilidad es que el pene se parezca más a ella misma y sea más suave; en ese momento la erección casi irrita la piel interna de la vagina. La vagina se comunica directamente con su pene y la propia inteligencia corporal genera la erección necesaria y perfecta para cada momento. Él debe comprender que la erección es una estrategia y no un show, esto eliminará las tendencias perjudiciales que le hacen creer que padece disfunción eréctil.

También los niveles de placer orgásmico que sienta la vagina van modulando el grado de erección del pene. Si la vagina acaba de tener orgasmos múltiples pero no ha terminado de dar todo lo que anhela dar, por el momento ella sólo se aquietará y permanecerá pasiva y extática mientras el movimiento del pene le quita tensiones con una erección mediana. Pero será así solamente hasta que el pene la acerque a otro orgasmo, que volverá a poner firme el miembro masculino, quien tal vez llegará a su erección máxima durante una meseta de orgasmos femeninos múltiples en cadena…

En realidad la erección del pene durante el acto sexual no es una ciencia exacta, sino algo bastante relativo al momento. Si el pene permanece abierto amando a la vagina (sin tener que ponerse tenso para reprimir la eyaculación, gracias a que realmente aprendió a controlarla), él responderá sincrónicamente a ella, y modulará su erección a lo que ella necesite cada vez. Como con frecuencia decimos, el glande del pene (conectado con la glándula prostática y con el sistema nervioso) es la herramienta idónea para explorar a fondo los anhelos de la vagina, para detectar sus necesidades reales, y servirle en cada momento el grado de erección y placer que ella necesite para llegar a sucesivos clímax orgásmicos.

❸ Evita imaginar qué ocurrirá o que harás cuando empiece el acto sexual

Mantén el acto sexual como un acto eminentemente práctico e intuitivo (intuitivo en sentido de permitirle al cuerpo que despierte y use su conocimiento físico directo). Evita que el pensamiento o la imaginación se proyecten compulsivamente hacia “adelante en el tiempo”, hacia el “qué haré” o hacia el “qué es lo correcto que debo hacer para que todo salga bien”. Esa proyección anticipada no es necesaria, y más bien interfiere en el buen funcionamiento del sexo, en especial en términos de erección y eyaculación.

El exceso de actividad mental preocupada, puede entorpecer que el cuerpo se aliste para el sexo e impedir que el pene se erecte o la supuesta disfunción eréctil, o más adelante puede provocar una eyaculación antes de tiempo. En cambio, si le dejas el acto sexual al cuerpo, él hará que emerja su conocimiento profundo y siempre sabrá qué hacer para que el pene se erecte cuando y como corresponde, y maniobre para mantenerse sin eyacular pero sin reprimirse. Esto elevará verdaderamente la pasión sexual entre los amantes y hará que la mujer pueda alcanzar orgasmos múltiples, hará desaparecer el temor y la sombra de la supuesta disfunción eréctil.

Aunque los medios, los prejuicios, las tradiciones y la mala educación sexual te han convencido de que la “imaginación sexual” es buena para que el sexo salga bien, eso es un error. La imaginación sexual es un impedimento para el buen sexo. El buen sexo, el sexo que llega profundo y lejos, se debe hacer con el cuerpo. Así que no imagines qué ocurrirá. Detén el pensamiento al hacer el sexo, e incluso antes y después del sexo. Como indicamos más arriba, llegado el momento el pene puede empezar el acto sexual sin haber alcanzado todavía una erección completa. Terminará de tenerla luego de haber penetrado en la vagina, cuando llegue el momento real en que la erección es necesaria.

❹ La erección no es para verla (eso es show) sino una potente herramienta

El propósito de la erección es ser funcional e íntima, no estética, ni mucho menos pública. La erección del pene básicamente no es para mirarla: tiene la función de hacer el amor dentro de una cavidad, la vagina, el lugar exacto que le corresponde ocupar en el cosmos. Por eso ni siquiera es necesario que el pene esté erecto fuera de la vagina para contemplarlo o juzgarlo para bien o para mal. Hay que dejar ya esa presión psicológica, exhibicionista y voyerista sobre el pene. Tener esta idea social de show sobre la erección lleva a la mayoría de los hombres a creer que tienen problemas de disfunción eréctil sólo porque su pene no luce rígido como en el porno.

No es imprescindible que el pene esté totalmente erecto fuera de la vagina. Reiteramos que con frecuencia él terminará de erectarse dentro de ella, según el grado de erección que ella necesite. De hecho, ese inicio del acto sexual en frío, sin prisa ni ardor, es un buen paso en el camino de aprender a mantener a raya la eyaculación. Aprender a erectarse sin excitación, sólo como proyección masculina del pene hacia la vagina, es evolucionar en el camino del buen amante. Una buena parte de los problemas de erección o disfunción eréctil, ocurren cuando el hombre está habituado a excitarse con determinados estímulos sexuales (fármacos, porno, etc.) para alcanzar una erección, y de repente se queda sin esos estímulos.

Que la erección del pene es un asunto estratégico y no estético, además quiere decir que el pene no necesita “lucir” de ningún modo, es decir, ningún pene necesita ni más ni menos longitud o grosor que el que tiene por naturaleza, ni necesita ser de ningún color o forma. El acto sexual no es un show, y si lo degeneramos de esa manera, todo en la vida marchará mal, porque la sexualidad es la base de todo en la vida a un nivel insospechado.

Tanto la mujer como el hombre deben dejar que el pene tenga la erección que le toque naturalmente en cada momento, sin juzgar, sólo déjense sentir juntos con la inteligencia de ambos genitales. Si crees que padeces disfunción eréctil, este cambio en tu consciencia, te hará entender que lo que pensabas que tenías no era más que una falsa ilusión. Cambiar esta idea inoculada dentro la mente por medio de la información errónea de los medios, les hará ver a ambos que la supuesta disfunción eréctil se transforma en la vivencia real y presente del pene y la vagina amándose.

Es mejor devolverle un poco más de misterio al acto sexual, y quitarle esa nociva cultura audiovisual de show UHD. Hay que quitarle al sexo esa tendencia a juzgar el cuerpo y los genitales por como lucen por apariencia o por cosmética, en vez de por lo que son, o por cómo funcionan, o principalmente por su capacidad de amar, que es lo único que realmente importa. Sólo así podrás liberarte de la falsa ilusión de padecer disfunción eréctil, de manera completamente natural y real, sin depender de nada externo.

❺ No te confundas con lo que dicen los medios sobre la erección y lo que dicen que es la disfunción eréctil

No te dejes engañar por la gran confusión sexual de los medios que convierten la erección en “freak show” o espectáculo de fenómenos siguiendo una lógica de super size o “mientras más grande, más rígido y más glamoroso, mejor”. Ármate de valor y dales un puntapié a todos esos medios que convierten la erección en show. Expúlsalos para siempre de tu acto sexual, de tu vida y de tu pareja y verás desaparecer como por arte de magia esos supuestos problemas de impotencia o disfunción eréctil.

No permitas que la estupidez de los medios te compare con otros hombres, te debilite tu masculinidad y te genere dudas de ti mismo, complejos y problemas de erección, porque ese es un mal plan que viene de “sabe dios dónde”. No te dejes engañar por lo que estos medios dictan que es la disfunción eréctil o los problemas de impotencia, porque este concepto también está viciado con el de proclamar la erección como un show.

Tal como cada mujer es un mundo, cada hombre también lo es, y ambos son perfectos en sus formas. En realidad cada pareja es un mundo con sus propias reglas. Evita exponerte a bombardeos de información que te ubiquen en posiciones de inferioridad con respecto a otros hombres en cuanto a genitales, razas, tamaños, tallas, colores, economía, etc. Tanto la web como las redes sociales, la TV, la prensa, y los demás medios, están repletos de prejuicios de ese tipo, a veces a niveles muy sutiles y manipuladores, y a veces a niveles bastante burdos y groseros.

Especialmente la pornografía, igual que ha convertido en heroísmo y en show el ridículo acto de eyacularle encima a la mujer (hasta el punto de que el hombre común, e incluso la mujer, creen a pie juntillas que ese debe ser el final de todo acto sexual), asimismo la pornografía ha convertido la erección, la rigidez, y el tamaño del pene en un show. Le han lavado el cerebro a los hombres y a las mujeres haciéndoles creer que si el pene no tiene una erección rígida desde el comienzo, significa que el hombre padece de disfunción eréctil o impotencia. Nada más lejos del sexo real.

Eso ha creado complejos de culpa en el hombre, sometiéndolo a presiones psicológicas innecesarias frente a la mirada inquisidora de la mujer a partir de una supuesta “virilidad” cifrada en la rigidez del pene, o incluso en su tamaño. Debido a esto, no pocas veces el hombre consume fármacos y drogas que casi convierten al pene en un tubo rígido e inerte, cuando no llega más lejos y termina en el quirófano sufriendo peligrosas faloplastias y operaciones de alargamiento, engrosamiento o “embellecimiento” del pene, igualmente innecesarias. Cuánto sufrimiento que tiene su origen en una concepción falsa de la sexualidad. Libérate de esta concepción y te liberarás de la supuesta disfunción eréctil o impotencia.

Algo más hay que añadir sobre la falsa ilusión que crean los medios, y que últimamente ha hecho involucionar al ser humano. Los medios crean un falso orden en que todo es fácil, en que nada cuesta esfuerzo, en que las “ganancias” se encuentran a la distancia de un botón, de un clic, de un tap, de una app o de un poder ficticio de videojuego, y en que todo lo que cueste empeño es algo a lo que hay que renunciar rápidamente, reclamando “derechos de consumidor” que obtiene lo que quiere rápidamente y “sin sudar”. Todo eso es falso y es indigno de una especie tan empeñada y esforzada como ha sido la nuestra.

El componente de esfuerzo es importante en todo lo que estamos proponiéndote en este escrito. Los logros reales son siempre el resultado del esfuerzo y de la constancia. No esperes que los logros vengan hechos. Debes vencer uno a uno todos los obstáculos que te impidan hacer bien el amor, lo que significa que debes empezar por aprender a manejar tanto la erección como la eyaculación, con todo el empeño que eso requiera de ti. La tenacidad es valiosa. Puedes establecer una correlación entre la tenacidad y la firmeza de tu pene y la tenacidad y la firmeza de tu carácter: debes aprender a cultivar ambas cosas por igual, porque son una y la misma.

Importancia del factor psicológico y energético en la disfunción eréctil

Especialmente hoy en día, cuando todo es tan audiovisual, los medios han convertido en un show y en una ilusión mental la erección, el tamaño, e incluso el color del pene. Las mujeres cada día ven más porno, y terminan comparando y evaluando el pene de los hombres cuando se desnudan delante de ellas. El pene es el gran examinado al inicio del acto sexual. Se supone que el pene debe ser enorme como la pata de un caballo, y rígido como un tubo de acero, a lo que últimamente hay que sumarle que se supone que el pene ideal debe ser “negro”, según el mito (desmentido por la ciencia) de que el pene de los hombres negros es enorme.

Ante todas esas exigencias sexuales estereotípicas, cada vez más penes (es decir, cada vez más hombres), prefieren recurrir a la masturbación solitaria con porno o por chat, y evitar las relaciones sexuales en vivo con una mujer de carne y hueso. Por ese mismo motivo de tipo solipsista, la disfunción eréctil o impotencia de causa psicológica (y energética, como veremos) se presenta durante el acto sexual real, pero no durante la masturbación, salvo que hayas eyaculado en exceso y el pene no se erecte por mucho que lo frotes frente al porno o frente a la pantalla.

Se puede intuir que la supuesta disfunción eréctil o impotencia tiene motivos puramente psicológicos (o energéticos). Por ejemplo, nos damos cuenta fácilmente de que los factores son psicológicos cuando el hombre sólo tiene episodios de impotencia o disfunción eréctil si está frente a la mujer, al inicio o durante el acto sexual. Y sin embargo tiene erecciones normales cuando se masturba, o durante el día cuando el pene se erecta involuntariamente, o en la noche durante sueños húmedos, o al levantarse con raras ganas de orinar combinadas con deseo sexual.

Importancia de comprender los factores energéticos de la disfunción eréctil o impotencia

Se hace obvio que en esos casos lo que ocurre es otra cosa: algún proceso psíquico que inhibe la erección, o algún profundo proceso energético (por ejemplo: exceso de iniciativa sexual o de actividad sexual en la mujer) que impiden que el sexo funcione de manera natural. Muchísimos casos de disfunción eréctil se relacionan con cuestiones psicológicas y situacionales, a las que hay que sumar un factor más: el factor energético, que, si bien todavía es mayormente inaceptable para la ciencia, explica problemas sexuales que la ciencia no logra solucionar, precisamente por pasar por alto el fenómeno energético.

Con el término “factor energético” nos estamos refiriendo a que existe un nivel sutil en el cuerpo, y que ese nivel sutil está totalmente determinado por si somos mujer u hombre. O sea, si somos mujer, tenemos energía femenina, y si somos hombre, tenemos energía masculina.

Feminidad y masculinidad factores energéticos básicos

La feminidad y la masculinidad no pueden reducirse a ser fenómenos sociales construidos por la educación (como se ha pretendido según las últimas modas e ideologías sexuales), porque son mucho más que biología: la feminidad y la masculinidad son la energía de la que estamos constituidos. Si nos comportamos sexualmente de manera distinta a la que dicta nuestra energía sexual natural, el sexo no va a funcionar por diversos motivos. En cambio, si nos comportamos como dicta nuestra naturaleza energética sexual, se abren las posibilidades de que todo marche bien y que desaparezcan los problemas de impotencia o disfunción eréctil.

Un ejemplo de cómo funciona lo que acabamos de decir, es el siguiente: Como siempre han dicho los caminos sexuales del oriente, lo femenino es pasivo y receptivo, y lo masculino es activo y proyectivo. El pene es activo y proyectivo precisamente cuando se erecta. La vagina es pasiva y receptiva cuando recibe al pene y se vuelve primero turgente y luego sensible. Pero si la mujer, en vez de ser receptiva y pasiva, se comporta como hombre y es activa y proyectiva al inicio del sexo, es posible que el pene no tenga una erección, e incluso si la tiene, es posible que la vagina no sienta nada, porque está funcionando de un modo contrario a su naturaleza energética.

Esta que acabamos de enunciar, es una causa energética no sólo de la disfunción eréctil o impotencia, sino además de problemas femeninos equivalentes e igual de ficticios, como son la frigidez y la anorgasmia. De hecho, las consecuencias de violar nuestra naturaleza energética sexual, están en la base de muchísimos problemas a nivel de pareja y de sociedad. Mantengámonos fieles a nuestra naturaleza sexual energética, y habrá cada vez menos problemas de erección, menos problemas de frigidez y anorgasmia, e incluso menos problemas sociales y de pareja. Esto significa que el hombre aprenda a ser cada día más hombre y no a la inversa, y que la mujer aprenda a ser cada día más mujer y no a la inversa.

Pareja amándose en la cama y feliz porque el hombre aprendió a controlar la eyaculación

La disfunción eréctil de causa energética no significa que el hombre “se amilane” frente a la “agresiva iniciativa sexual” que la mujer asume por moda o por lavado de cerebro. En la mayoría de los casos el hombre, si es consciente, no siente ningún temor, sino una anomalía energética profunda: él, que por naturaleza es el responsable masculino de iniciar el acto sexual, en ese momento no siente en ella a su energía femenina complementaria y receptiva, y en el fondo siente desagrado por tener que penetrar en una cavidad que no está siendo receptiva ni femenina, sino masculinoide y proyectiva, lo que en la mujer es sinónimo de ser superficial y escenificar un placer que realmente no está sintiendo.

La mujer sólo siente placer real y profundo más adelante, si el hombre inicia el sexo y la conduce a un despertar inicial. Lo que tradicionalmente hemos considerado que es ser hombre y ser mujer, no ha estado bien durante mucho tiempo y necesita soluciones y arreglos (para eso es el Amor Sexual). Pero algo ten por seguro: Lo que tradicionalmente hemos considerado que es ser mujer y ser hombre, está más cerca de la plenitud sexual y vital que lo que nunca lo estarán las nuevas modas e ideologías sexuales, que en realidad separan al ser humano de su naturaleza sexual y de la felicidad verdadera.

¿Cómo se siente un hombre con disfunción eréctil o impotencia?

Normalmente un hombre con disfunción eréctil o impotencia siente culpa, vergüenza, y se siente menos hombre (no porque esos sentimientos sean reales, sino porque le han inculcado que se sienta así). Algo dentro de él intuye que la erección no es sólo una herramienta de placer sexual para él y para la mujer, sino algo mucho más profundo. Y tiene razón al intuir eso, aunque no debería sentirse mal por tener problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia, ya que, como hemos explicado, eso no es responsabilidad únicamente de él.

La intensa red de problemas sociopolíticos y de género de la sociedad actual pueden afectar profundamente la erección del pene. No es raro que en la sociedad actual los problemas de erección hayan aumentado tanto, y no deberíamos achacárselos únicamente a la alimentación errónea o a los problemas cardiovasculares resultantes. No puede haber un verdadero tratamiento para la disfunción eréctil si no comprendemos a fondo todas sus causas, que, reiteramos, además de ser físicas y orgánicas, son psicológicas, energéticas, sociales, mediáticas y políticas. El enorme embrollo con la mujer, la pérdida de la autoridad masculina, las manipulaciones de los medios y de las ideologías de género, son factores que determinan los problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia.

Tal como dice el Tantra, el control de la eyaculación es idéntico al control de la mente, y si pierdes el control sobre lo uno lo pierdes sobre lo otro. Eso también se cumple para la relación entre mente y pene desde la óptica de la erección: si permites que el extravío de la sociedad y de los medios vitupere y abochorne tu masculinidad y te convenza de que no importa para nada ser masculino, eso puede traer no sólo crisis de masculinidad, sino incluso disfunción eréctil, impotencia y los abundantes problemas de pareja.

La disfunción eréctil o impotencia, una confusión ilusoria más de la sociedad contemporánea

Dentro de la confusa y confundida sociedad contemporánea, un hombre puede llegar incluso a imaginar que es homosexual si tiene problemas de erección o impotencia, o si le convencen de que su pene “no es del tamaño adecuado”, o incluso si realmente llega a creer la falacia de que la mujer “puede ser hombre si decide serlo”, porque se supone que ser hombre no es una esencia del cuerpo masculino. Los medios pornográficos (y ya incluso los medios convencionales) continuamente repiten informaciones como esta: “Si no tienes un pene enorme y erecto como el hierro, entonces no eres hombre y debes actuar como mujer”, y estupideces por el estilo, que parecen nacidas directamente del averno.

Algunos hombres hasta se declaran gais (o algo semejante), sin serlo en absoluto. A fin de cuentas, estar con la mujer se ha vuelto tan sumamente difícil desde todos los puntos de vista… Y la sociedad actual no sólo hace moda y propaganda de la homosexualidad como válvula de escape de la crisis entre mujer y hombre, sino que continuamente te dice: “Sé gay, sé gay, eres gay, todos son gais, todos somos gais, ser gay es ser moderno y libre, ser gay es ser inclusivo y justo, la heterosexualidad es incorrecta y obsoleta y sólo existe en oposición a la homosexualidad, la masculinidad no existe ni importa, ni sirve para nada”, y otra sarta de falacias como esas.

La ideología de género y los problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia

Los homosexuales siempre han existido, y probablemente existirán, y son personas que merecen todo el respeto. Pero si deja de hacérsele propaganda a la homosexualidad, no pasa de ser un fenómeno relacionado con una pequeñísima minoría. La desfachatez sexual y la deshumanización de la ideología de género ha llegado a ser tan grande, y la sensatez ha caído tan bajo hacia lo oscuro y conspirativo, que hasta funcionarios públicos, en nombre de una supuesta “igualdad” entre mujeres y hombres, alientan las prácticas homosexuales en pos de la “inclusividad” y la “equidad”. Es un delirium tremens sexual que determinadas instituciones fomentan en los medios (incluyendo los pornográficos) para que el ser humano se debilite y se vuelva dócil al sistema.

La mujer y el hombre no son iguales ni necesitan serlo. Lo que necesitan es ser plenos cada cual en su género. Plenitud de derechos no es lo mismo que igualdad de derechos, y forzar la igualdad es tan abusivo como lo contrario. Con supuestas buenas intenciones, de pronto se están implantando estereotipos que lavan cerebros y fuerzan a las personas a ser lo que no son ni podrán ser por más que se esfuercen. Por fortuna, mujer y hombre son opuestos y complementarios, y por eso se necesitan y se hacen evolucionar mutuamente.

Eso tiene absolutamente todo que ver con nacer con vagina o con pene, algo que, salvo verdaderas excepciones, no sólo está grabado en las células, sino incluso en el nivel energético. El hombre y la mujer son una unidad, procreen o no, y tienen su propio centro de autoridad, que tiene todo que ver con la erección del pene. El poder sabe que la pareja y la familia no pueden estar al servicio del Estado, sino que el Estado está al servicio de la pareja y la familia. Sólo destruyendo la pareja y la familia y convirtiéndonos a todos en “individuos” con muchos “derechos individuales”, es que pueden destruir un centro energético tan fuerte como la pareja y la familia.

Separar al hombre y a la mujer es el objetivo de fomentar la ideología de género

Cuando aquí nos referimos al poder, no estamos hablando de los políticos o de las corporaciones. Nos referimos a un supra orden que está por detrás de la política y de las corporaciones, y que las maneja a ambas desde el capital financiero. Esto no significa que estemos diciendo que el poder es omnisciente, omnipotente ni organizado. Por el contrario, a pesar de todo, el poder avanza por ensayo y error, no está centralizado, es discontinuo y siempre está en pugna interna, no es nada omnipotente (ni mucho menos tiene pacto con el demonio), y su exactitud es estadística y más que dudosa.

Por cierto que el poder es bastante torpe, burdo y obvio en todo lo que urde, así que podrás detectarlo si te lo propones y te sales de la descripción mediática que te implantan en la mente. Pues el poder es metódico y tiene la eficiencia, la frialdad y la constancia suficientes como para lavar el cerebro al ser humano, gracias a que tiene el control absoluto de los medios, que hoy en día han remplazado los sentidos, el cerebro y la sensatez del ser humano. Hoy el ser humano prácticamente percibe y conoce a través de los medios: sólo hay que manejar eficientemente la información, y el humano creerá y percibirá lo que el poder quiera. Así de siniestro.

La individualización excesiva del ser humano es un invento contemporáneo. La humanidad jamás fue tan individualista, o no hubiéramos llegado hasta hoy. Sin negar que la competencia natural existe (aunque nunca entre mujer y hombre, como hoy en día), la sobrevivencia humana siempre se ha basado en trascender lo individual verdadero y lograr cierta grupalidad. Esto se cumple especialmente en la relación estrecha y profunda entre la mujer y el hombre en el sexo y en la vida diaria. El individualismo que el poder fomenta dentro del nuevo orden mundial, se basa en destruir la sexualidad originaria, y convertirla en una sexualidad egoica, narcisista, individualista, por elección mental, mediática y virtual.

El poder te roba la verdadera sexualidad, te confunde a través de los medios y provoca la impotencia

El poder necesita que dejemos de ser hombre y mujer, pareja o familia, y nos convirtamos en individuos que defiendan ferozmente un extraño tipo de individualidad masiva. Es un método fascista, aunque aparente exactamente lo contrario. Que nos conviertan a hombres y mujeres en “individuos” aparte unos de otras, cuya sexualidad es secundaria y cuyo género queda a elección personal, es un modo de debilitar al ser humano. Por eso es que siempre recomendamos: Nunca sustituyas el acto sexual por masturbarte, no remplaces los genitales de una persona real por juguetes sexuales, ni cambies el acto sexual con un cuerpo de carne y hueso por un “acto sexual” (masturbación) digital con un perfil o por un chat o una pantalla.

Es ese poder quien te roba la potencia para volverse potente a costa tuya, y quien le roba el amor y la cordura a la mujer para aprovecharlos y volverse atractivo para la masa de seres humanos. Ese poder necesita robarte la potencia y robarle el atractivo a la mujer, porque sin tu potencia y tu autoridad y sin el amor y el atractivo de la mujer, ese poder no le interesa a nadie, porque es obviamente siniestro y desea eliminar a gran parte de la humanidad. El poder ha llegado a comprender que el mayor problema humano es la superpoblación del planeta, y pretende “rebajar el número” de humanos con objetivos de agendas como:

  • Hacer caer en picada los índices de natalidad.
  • Poner a la mujer contra el hombre.
  • Destruir a la pareja y a la familia.
  • Eliminar la autoridad masculina y ridiculizar al hombre.
  • Usar el poder femenino para promover el desorden social.
  • Fomentar el individualismo y separar a las personas.
  • Poner de moda la promiscuidad y el desenfreno sexual.
  • Canalizar la sexualidad humana hacia el sexo virtual por Internet.
  • Normalizar y fomentar todo tipo de desviaciones sexuales.

La verdadera emancipación de la mujer no está en la «igualdad», sino en la armonía con el hombre

Que “la mujer” hoy en día defienda su “derecho” (en realidad otros lo defienden por ella) de hacer las estupideces que el hombre siempre ha hecho, no la hace libre ni la emancipa: simplemente la pone a competir con el hombre por la medalla de oro o de plata a la estupidez humana. Por eso tantísimas mujeres hoy en día dicen: “El feminismo no me representa”. Gracias a que somos consultores sexuales, sabemos de cerca que cada día son más las mujeres que quieren retornar a un orden más tradicional en el sexo y en la vida diaria, porque están asqueadas de la ideología de género y de las olas más recientes del feminismo.

Las mujeres no quieren meramente retornar al anterior desamor. Pero tampoco quieren la necedad de renegar de que son mujeres en el sentido más originario y tradicional de la feminidad, porque ya comprobaron que eso también destruye la masculinidad que tanto aman en el hombre, incluida la erección y el orden energético que genera y representa. Las mujeres quieren una solución nueva, que no sea feminista ni machista, pero que sí sea femenina y masculina y que de algún modo genere armonía entre la mujer y el hombre. Para eso la mujer tiene que ser mujer, y el hombre tiene que ser hombre. Ese orden armónico nuevo comienza por la armonía sexual, y luego es que alcanza otros niveles.

La supuesta “igualdad” de géneros no es más que otra falacia política, una búsqueda de entontecer y amansar al ser humano, esta vez en nombre de causas supuestamente nobles e inclusivas que lo único que hacen es encubrir objetivos bastante siniestros. El poder más grande del ser humano se esconde en su energía sexual. Si desgastas, desvías y confundes su energía sexual, entontes el ser humano se vuelve estúpido, débil, dócil, confuso, controlable y narcisista. Al parecer, el oscuro poder que rige el mundo se ha dado cuenta de esto, y ha arremetido contra la sexualidad humana originaria. Masculinizar a la mujer y feminizar al hombre es la jugada maestra más sucia de todos los tiempos contra el ser humano.

La manipulación del lenguaje es lo que hace posible la ideología de género

La ideología de género es una instrumentalización del idioma, una forma bizarra de utilizar los métodos retóricos del deconstruccionismo y la filosofía del lenguaje, que en esencia sirven para justificar lo que sea, tanto una cosa como su contraria, o para destruir un orden sin poner nada mejor. Las “verdades” de la ideología de género no existen fuera del idioma, pero al ser un arma conceptual y verbal, ha desarrollado el poder de confundir mediante el diálogo, que es la base que le da sentido a lo mediático. La ideología de género es un falaz constructo intelectual que el poder trazó en sus agendas, desarrolló en las universidades de los grandes centros urbanos del mundo, y expandió usando al feminismo.

Hace mucho que la ideología de género se tragó lo bueno que podía tener el feminismo, y convirtió a las feministas en títeres cuyos excesos cada día se hacen más evidentes para la mayoría de los seres humanos. Aunque hasta hace un tiempo las personas no sabían qué pensar o qué responder ante un argumento deconstruccionista de los que esgrime la ideología de género, eso ha comenzado a quedar atrás. Muchísimas mujeres que han defendido esas causas están empezando a abandonarlas, mientras otras siguen confundidas y manipuladas por un poder siniestro que ellas, desde su furia emocional, no están comprendiendo. Por fortuna, las nuevas generaciones cada vez quieren tener menos que ver con ideologías de género.

La erección y la masculinidad como origen del orden

Hace un tiempo fue noticia en los medios españoles un escrito de Beatriz Gimeno, activista LGTBI y directora del Instituto de la Mujer, titulado «Por el culo, políticas anales» (reseña sobre un libro homónimo). El texto actualmente sólo puede leerse en archive.org. La propia autora lo borró de su blog apresuradamente, porque, al parecer, en un solo párrafo lograba hacer evidente, hasta para ella misma, un plan siniestro o una agenda de poder destructiva para el ser humano, en especial para el hombre (incluida la erección), a un nivel tan claro, que incluso podría volverse dañino para sí misma. Así dice un fragmento de dicho texto:

“Me interesa mucho el culo masculino como lugar de la vergüenza y como espacio altamente simbólico donde se concentra la pasividad entendida como feminización (degradante) y como lugar de placer inasumible para los hombres heterosexuales. La penetración anal o vaginal tiene importantes significados simbólicos en torno a los cuales se concentra una parte importantísima del discurso sexual patriarcal especialmente en lo que hace referencia a la feminidad/pasividad (impotencia) y masculinidad/actividad (agencia, potencia)… para que se produzca un verdadero cambio cultural tienen que cambiar también las prácticas sexuales hegemónicas y heteronormativas y que sin ese cambio, que afecta a lo simbólico y a la construcción de las subjetividades, no se producirá un verdadero cambio social que iguale a hombres y mujeres”.

La publicación de ese escrito (que con la típica retórica deconstruccionista derridiana de “opuestos simbólicos intercambiables” alentaba a las mujer a penetrar analmente a los hombres para lograr la “igualdad”), fue como cuando la artillería de un ejército tiene que moverse de lugar luego de disparar, porque su propio disparo delató su posición, y enseguida le abrieron fuego desde todos los flancos. La ideología de género tiene una fortísima oposición en España. Tanto el feminismo como la ideología de género parecen haber surgido en Europa, pero como siempre ocurre, los europeos han sido los primeros en empezar a estar de vuelta de sus propios males, mientras los contagiados de otros continentes todavía les van a la zaga.

¿Qué puedes esperar de una ideología como esa, si una funcionaria pública que la sigue llega a tal nivel de desfachatez en los medios, que luego tiene que desdecirse? Por supuesto, esa misma funcionaria que usa jerga derridiana y postestructuralista para hablar de sexo a la ligera (como si no se tratara de los principios más potentes de la existencia), también fomenta la separación entre mujer y hombre, alienta tener hijos sin padre, estimula la crianza monoparental y la vida sexual basada en la masturbación en solitario.

El feminismo (el más reciente, no el que en las universidades se ha denominado “Estudios de género”), con frecuencia da la impresión de ser una pasión típicamente femenina, confundida y aprovechada por un poder que les promete a las mujeres hacerles ganar la emulación contra el hombre, a cambio de que se mantengan creyendo que se trata de un juego retórico de opuestos simbólicos intercambiables, y no de un plan siniestro. Sólo a través de un poder tan profundo como el femenino, se puede promover una desviación tan grande en la humanidad.

La política de dañar la masculinidad para debilitar a la humanidad

¿Acaso en la cita que hicimos más arriba no percibes con claridad la intención política de dañar la erección para alterar el orden social? Lo que se esconde detrás de esa mala intención, sabe perfectamente que el orden social emana de lo masculino, y especialmente del pene erecto y de todo lo que ello implica.

La energía del centro Muladhara, que se ubica en torno al ano y es el nivel más elemental, terrenal y básico de la conciencia humana, vibra de manera distinta en el hombre y en la mujer. Se es mujer o se es hombre desde ese nivel energético, y por supuesto que la energía masculina (incluida la capacidad de erección) se verá afectada si un hombre penetra a otro como si fuera una mujer, o si una mujer masculinizada penetra al hombre con el fin de feminizarlo.

De ahí la obsesión del poder por conquistar el trasero del hombre. De ahí la obsesión del porno por mostrar el pene sin erección del homosexual pasivo mientras lo penetran. De ahí la intención de alentar en el hombre la práctica homosexual y convencerle de que eso lo soluciona todo. De ahí el por qué los sitios web de pornografía están saturados de vídeos de feminización, pegging, cornudos sumisos, dóminas y ridiculización del pene blanco. De ahí la continua ridiculización mediática de lo masculino, la intención de destruir la figura del hombre y del padre, y eliminar cualquier autoridad masculina o centro que no sea el que emana del poder controlando a individuos aislados y narcisistas en un nuevo orden mundial.

Hay en las afirmaciones de esa funcionaria española una malicia tan siniestra, una perversión tan exacta, una maldad tan oscura, que obviamente es supra humana y está más allá de lo que ella misma pueda concebir. Sin tener que llegar a afirmar que ella tenga pactos con demonios ni nada por el estilo (porque eso sería sobrestimarla en mucho), sí hay que decir que perfectamente está funcionando movida por un poder que odia al ser humano y desea destruirlo. Ella es sólo una herramienta ciega de algo que está detrás, y que a través de la ideología y de la política urde el extravío del ser humano.

El placer anal del hombre (que en realidad es placer prostático), no tiene nada que ver con la intención siniestra de penetrarlo para feminizarlo, quebrar su masculinidad, su erección y su autoridad natural. Un masaje prostático no tiene nada de malo. Pero en términos energéticos y espirituales, la buena o mala intención lo son todo. Incluso el misterio de que tanto habla el Tantra de que el hombre desea percibirse a través de la mujer y la mujer anhela percibirse a través del hombre, no tiene absolutamente nada que ver con homosexualidad o “bicuriosidad”, sino con que el acto sexual entre el hombre y la mujer llegue tan profundo, que ambos vuelvan a reunirse en un solo ser.

Los problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia son un reflejo de la crisis entre el hombre y la mujer

A nosotros en el Amor Sexual normalmente no nos importan en absoluto las posturas y tendencias políticas o ideológicas, sean de una dirección o de otra. Las conocemos y sabemos que, por sí sola, ninguna política o ideología va a resolver nada en la sociedad, hasta tanto se solucione la profunda crisis entre el hombre y la mujer, que tiene origen sexual, y de la cual con frecuencia los problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia son una manifestación.

Cuando la crisis entre la mujer y el hombre comience a solucionarse, los problemas sociopolíticos también encontrarán solución, y sólo entonces la política, como poder directivo y representativo de la sociedad, volverá a tener algo de sensatez y de decencia, y dejará de ir en contra del ser humano y de la sociedad, y dejará de intentar destruir la autoridad que emana del hombre y el amor que emana de la mujer. Así pues, no nos importan las tendencias políticas; salvo que afecten directamente la vida sexual.

Por ahora lo que tenemos que decir al respecto es que los supuestos “progresistas” han terminado jugando con fuego al pretender alterar los principios más básicos de la humanidad, que son lo femenino y lo masculino en relación complementaria. Por suerte o por desgracia, la verdad ahora mismo es que los conservadores o tradicionalistas, aunque no tengan razón en muchas cosas que dicen, en su defensa de la familia tradicional están más cerca de lo originario que aquellos que pretenden “corregir” a su conveniencia el orden básico de lo masculino y lo femenino, que en verdad antecede a cualquier orden político, religioso, ideológico o incluso histórico.

El hombre, para evitar problemas de erección, de disfunción eréctil o de impotencia, debe aprender a ser hombre en todos los niveles de su ser. Esto implica hacer todo lo posible para aprender a ser un verdadero amante de la mujer en términos sexuales y restaurar la armonía entre ella y él. Pero también implica aprender a dejar de ser un confundido por la estupidez de la sociedad actual, con toda su vorágine de deconstrucciones sociales, “inclusión” de lo que conviene pero exclusión y demonización de lo que no conviene, reajustes sexuales y supuestas elecciones de género.

Todo lo dicho arriba puede crear problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia porque enajena al hombre de la verdadera masculinidad y a la mujer de la verdadera feminidad, que empiezan en un nivel energético.

El hombre, si desea evitar problemas de erección, de disfunción eréctil o de impotencia, debe alejarse de los medios masivos estúpidos, incluida la pornografía, o como mínimo debe dejar de mirar la pornografía más enfermiza y pervertida (como la que hemos descrito más arriba), y debe alentar a la mujer para que también deje de ver esas idioteces, en caso de que ella las vea. Mantenerse al margen de ideas y prácticas sexuales degradantes, es una actitud sana para la vida sexual y para la felicidad. El hombre y la mujer deberían abandonar todo lo que actualmente intenta separarlos y confundirlos, y darle un verdadero y nuevo giro a su vida juntos.

La autoridad es un pene erecto y el amor es una vagina abierta

Si el título de este acápite te resulta inaceptable debido a que entra en conflicto con las tendencias más actuales sobre estos temas, de todos modos te recomendamos que sigas leyendo, porque tal vez encuentres algo que no esperabas.

Desde la óptica de la erótica oriental, el acto sexual no es sólo un momento de intimidad en que disfrutamos orgásmicamente con el pene dentro de la vagina. El sexo tiene que ser esto pero a la vez tiene que ser mucho más. El acto sexual da origen a todo: es placer, es orgasmos, es liberación, es emancipación y es restauración de la armonía, porque en verdad el acto sexual es una dinámica energética que afecta a fondo la vida diaria, a nivel de pareja y de sociedad. El sexo afecta la vida cotidiana para bien si se hace bien, o para mal si se hace mal. Según los roles energéticos naturales:

  • La energía masculina es autoridad, y eso se manifiesta en la erección y la proyección activa del pene hacia la vagina.
  • La energía femenina es amor, y eso se manifiesta en la turgencia y la recepción pasiva que la vagina hace del pene.

El hombre y la mujer se complementan desde su energía natural

En todos los conocimientos sexuales (incluso en los que han dado origen a las religiones mundiales), el ser humano originario era un andrógino, que más adelante fue separado en dos sexos opuestos, para que se dieran conciencia mutuamente y se complementaran en todo, tanto en el sexo como en la vida cotidiana. Ya sea que asumas este mito de manera simbólica o de manera literal, lo importante es que comprendas el conocimiento de lo que es ser hombre y de lo que es ser mujer. Ser mujer es ser amor, la esencia y origen de la vida misma, y ser hombre es ser autoridad, que es el orden que rige las cosas.

Sin la mujer no hay amor, y sin el hombre no hay orden. Y sin ambos funcionando juntos, no puede haber un acto sexual que llegue a sus máximas consecuencias, ni una vida cotidiana en armonía. Si quieres representártelo mediante alegorías, medítalo así: la mujer es el cosmos y el hombre es las leyes que rigen el cosmos, la mujer es el río y el hombre es el cauce, la mujer es el mar y el hombre es la costa, etc.

Ninguno de los opuestos es más importante que el otro, ambos se necesitan mutuamente

¿De veras puedes creer que, por ejemplo, la ley de la gravitación es más importante que el cosmos que esa ley mantiene en orden, o que el cauce es más importante que el río, o que la costa es más importante que el mar? Pensar que lo que rige es mejor que lo regido, es tener el cerebro lavado. Ninguno de los opuestos es más importante que el otro. Quien diga que el amor femenino es menos importante que el orden, o se ha habituado a la miseria humana, o no comprende a qué nos referimos con la palabra amor.

El amor es más que un sentimiento: es no sólo un estado de conciencia de plenitud, sino que principalmente es la energía que da origen a todo. Del amor verdadero ni siquiera se puede hablar, porque la verdad de lo que es el amor queda fuera de las palabras. No se trata de repetir un trillado lugar común diciendo que el amor es inefable y todo eso que siempre se ha dicho. Se trata de que, por más que se haya dicho, es la pura verdad. Lo que rige está al servicio de lo regido, y lo regido tiene continuidad gracias a lo que rige.

O como dice la erótica tradicional: el hombre debe servir a la mujer, y la mujer debe seguir al hombre. Esa es la armonía de los sexos, la misma armonía que rige al cosmos en el equilibrio entre lo femenino y lo masculino, la unidad de opuestos expresado en el Tao (Yin + Yang), en el Sri Yantra o el yonilingam tántricos, en las imágenes de ShivaShakti, en el nawipapálotl, en el Maguén cabalista, en las imágenes de conocimiento Vajrayana YabYum, en todos los andróginos de los mitos originarios (incluido Adam, que luego fue Is y Eva), y en tantos otros símbolos de la erótica tradicional.

Los opuestos complementarios se trascienden a través del sexo según la sabiduría sexual tántrica

Como dice la sabiduría sexual tántrica, la vagina desea que el pene le llene su vacío interior, del mismo modo que el pene desea sentir que ha llegado a puerto cuando está dentro de la vagina. Es la experiencia de trascenderse mutuamente a través del sexo. Esto no es sólo una experiencia física, sino que ocurre en todos los niveles: el pene llena el vacío de la vagina, y también llena el vacío del corazón de la mujer, y llena de luz el espíritu de ella.

No se trata meramente (aunque es un hecho) de que, sin la erección del pene, la mujer no puede experimentar el más profundo placer orgásmico. Es decir, no se trata únicamente de que el pene tenga la misión de generar deleite orgásmico en la vagina, aunque eso debe estar muy incluido. En realidad, además de ser un instrumento de placer físico para la vagina, el pene erecto es también una herramienta activa de emancipación espiritual verdadera para la mujer y para el hombre.

Con la penetración ocurre un importante intercambio de energía, en que el hombre recibe la plenitud del amor de la mujer (una experiencia de la que él por sí mismo carece), y la mujer recibe la paz de tener orden y continuidad en su interior (algo que ella por sí misma no puede tener). El hombre y la mujer, en profunda unión sexual, recuperan una belleza y una armonía que cada uno por su lado no puede tener.

Ningún juguete sexual ni la imaginación pueden sustituir al pene y a la vagina

Por eso el verdadero acto sexual no se puede hacer con un consolador o vagina de silicona, ni con nada por el estilo, por más placer físico que ello genere. El verdadero acto sexual empieza en los genitales y llega a abarcar a todo el cuerpo y el espíritu. Ningún genital de silicona, de goma, de plástico o de cualquier material vibrante o cimbreante, puede lograr esto. Sólo el pene y la vagina lo logran. Principalmente sólo penetrando en la cavidad vaginal es que se alcanza esta gloria sexual.

A esto hay que sumarle una condición especial de la mujer, de la que continuamente hablan las escrituras tántricas, Vajrayana y cabalísticas: la mujer es, para el hombre y para ella misma, la conexión con un orden trascendente. Pero esa conexión con lo trascendente, sólo el hombre puede efectuarla para ambos. El hombre y la mujer son opuestos complementarios hasta lo más profundo.

Los problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia van más allá de lo anatómico

Sin embargo, todo esto se inhibe si el pene no alcanza la erección. La ausencia de erección, disfunción eréctil o impotencia, no es sólo la inhibición de un mecanismo anatómico y fisiológico: es además una ausencia de profunda conexión emocional, espiritual y energética entre el hombre y la mujer, lo cual implica caos y crisis en la pareja y en la sociedad. Si en una circunstancia determinada la erección no se presenta, y el hombre aun así ha desarrollado la capacidad física, mental y energética de traer la erección, lo que está venciendo no es meramente una disfunción eréctil o impotencia: está venciendo problemas de pareja y sociales.

La erección no es sólo un fenómeno físico: también es un fenómeno energético, emocional, mental, espiritual, e incluso social. La erección del pene expresa la autoridad del hombre, la autoridad natural masculina que la sociedad se ha empeñado en que el hombre pierda, sólo para convertir al ser humano en presa de un orden social arbitrario, conveniente a cualquier cosa menos al ser humano real. Por eso, a medida que los medios ridiculizan al hombre y destruyen su autoridad natural, aumentan los problemas de erección a cualquier edad, y con ello aumentan los problemas de pareja y el caos social.

La erección del pene es el activador natural de la conexión entre la mujer y el hombre en todos los niveles. La mujer y el hombre necesitan el pene erecto dentro de la vagina para alcanzar la plenitud y la realización. No existe ni existirá nunca una plenitud humana que no se base en la realización de la síntesis entre lo femenino y lo masculino. En realidad la mujer y el hombre no son seres distintos, sino que son dos mitades complementarias de un mismo ser. Los genitales en el acto sexual, el pene erecto dentro de la vagina, tienen la función de reunir esas dos mitades del ser total, o del ser divino si prefieres verlo de ese modo.

Por qué no debes sumarte al movimiento MGTOW (ni a otro parecido)

Como puede notarse en todo lo que escribimos, no abogamos por la separación entre el hombre y la mujer, sino todo lo contrario. Aunque reconocemos la historia de desamor que el hombre ha tenido hacia la mujer, desde el Amor Sexual fomentamos el aprendizaje práctico y el conocimiento que sane y cierre la brecha entre el hombre y la mujer. Esa brecha es por esencia sexual, y luego es que se desborda hacia las demás esferas de la vida. Por eso nuestra enseñanza, aunque aborde otras cuestiones o enfoques, es eminentemente sexual y práctica.

En este acápite vamos a hablar del movimiento MGTOW, porque es sintomático y tiene todo que ver con lo que estamos hablando. El movimiento MGTOW, aunque obviamente tiene antecedentes en el siglo XX, se fraguó aproximadamente hace un par de décadas, con el arribo del siglo XXI. No es casual que el surgimiento y la existencia del movimiento MGTOW, en cuanto a fechas, coincida exactamente con lo que se llama “feminismo de tercera ola”, momento en que el feminismo comienza a fusionarse con la ideología de género, el postmodernismo, el posestructuralismo, y el deconstruccionismo con sus cabriolas de lenguaje de pares intercambiables.

MGTOW son las siglas en inglés de Men Going Their Own Way, lo que se suele traducir al español literalmente como “hombres que siguen su propio camino”. En sentido general, el objetivo de este movimiento es agrupar e identificar a los hombres que eligen permanecer separados de las mujeres, porque consideran que el feminismo ha corrompido a las mujeres y a la sociedad hasta un punto sin solución, y que ya las relaciones entre hombre y mujer son imposibles. Es una postura bastante peligrosa para la supervivencia de nuestra especie, pero muchos dicen que es más bien una solución de supervivencia del hombre dentro de la enloquecida sociedad gobernada por un poder que maneja a las feministas.

Por supuesto, dentro del enfoque MGTOW hay gran pluralidad. Si bien lo integran hombres que han llegado a ser misóginos o antifemeninos y que odian a las mujeres a partir de eventos negativos o traumáticos con ellas en el marco doméstico, feminista o legal, también hay hombres que únicamente son antifeministas y sienten que las mujeres sólo están irremediablemente engañadas por una conspiración de corte feminista. Incluso hay hombres que, sin odiar a la mujer ni separarse permanentemente de ellas, las buscan sólo ocasionalmente, o sólo online, o sólo a prostitutas, mientras que para la vida diaria eligen un estatus totalmente solitario, dejando a un lado cualquier rol de paternidad, masculinidad en pareja o autoridad masculina.

Francamente, este movimiento es muy semejante a un proceso de individualismo sexual extremo que en Japón ha estado ocurriendo desde hace bastante tiempo debido al exceso de tecnologización de la sociedad. Es una consecuencia de lo que Jerry Mander llamó Megatecnología. Como sea, son muchísimos los hombres occidentales que han decidido sumarse en mayor o menor medida al movimiento MGTOW. Esto se debe a que no sólo no hallan una solución de armonía para el estado actual de la relación hombre-mujer, sino que sobre todo ya han renunciado a buscar soluciones. Nosotros, desde hace muchos años, seguimos de cerca la dinámica sexual de la sociedad, y estábamos augurando de un momento a otro una reacción semejante en el hombre occidental.

Los hombres, precisamente por ser hombres, no quieren plegarse a un nuevo orden mundial de estupidez diseñada por una agenda de poder que convierte en peligroso lo masculino, estandariza el caos hormonal y emocional femenino en la sociedad, y lava el cerebro a la mujer para que odie al hombre y a lo masculino y desee la tiranía que se encarna expande en la sociedad a través de ella misma. La solución que han hallado los hombres de MGTOW es renunciar a cualquier contacto con la mujer, lo cual para el hombre significa renunciar a la dulzura de vivir en el eterno femenino.

Si conoces el movimiento y has decidido ser un poco MGTOW por, lo que se dice, instinto de supervivencia dentro de una sociedad hostil hacia la masculinidad, es comprensible. Pero más bien puedes asumirlo como un retiro temporal de la dinámica social. En cambio, si no te has sumado a MGTOW ni a ningún movimiento parecido, mejor sigue así y no te sumes. Darles la espalda a las mujeres es lo mismo que sucumbir a un orden que en el fondo las mujeres tampoco quieren.

El feminismo y la ideología de género han creado en la sociedad una crisis que ya no da para más, que cada vez más mujeres están empezando a rechazar, y que en algún momento va a acabar, por indeseable. Es hasta cierto punto un buen síntoma, el hecho de que los hombres que no quieren adaptarse a un nuevo orden mundial de individuos “postsexuales” eternamente adolescentes, mujeres masculinizadas y hombres feminizados, asuman este tipo de resistencia cultural de estilo de vida en solitario. Pero decidir sumarse a MGTOW y a movimientos semejantes no es la solución, sino sólo un paliativo.

Son muchas ya las mujeres que no sólo están rechazando la ideología de género y el feminismo, sino que están deseando retornar a un orden más semejante al tradicional, aunque no sepan como eso pueda ser. Si de momento prefieres permanecer en solitario, es tu decisión. Pero intenta no fijar en tu mente que ese retiro va a ser definitivo. Las mujeres no son esa amenaza que han estado siendo en su etapa más necia. El poder les ha lavado el cerebro, y a ti te toca una vez más ser héroe y salvar a la dama del dragón.

El nivel en el que puedes mirar frente a frente al enemigo y real y luchar, es el sexual. Ahí está la raíz del problema: en un desajuste sexual, en lo más profundo de la energía, del sexo, del útero y del corazón de la mujer. Tu enemigo no es la mujer: tu enemigo es el profundo residuo de odio y desamor que tú mismo, con tu falta de capacidad real para amar sexualmente, has ayudado a colocar dentro de la mujer. Todo lo demás es una ilusión derivada de esa raíz sexual, lo cual no quiere decir que no sea real.

¿Cómo ayuda una mujer a un hombre con disfunción eréctil o impotencia?

Algunas de las preguntas más frecuentes con respecto a los problemas de erección del hombre, se relacionan con la mujer: ¿Cómo afecta la impotencia en el hombre a su mujer? O: ¿Cómo ayudar a tu pareja con disfunción eréctil o impotencia? Hacia el inicio del artículo hablamos algunas cosas sobre este tema, en el acápite titulado: ¿Cuál es el papel de la mujer en la disfunción eréctil o impotencia del hombre? No obstante, ahora damos algunos consejos prácticos para la mujer en relación con los problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia del hombre:

1) Deja de percibir la ausencia de erección o la disfunción eréctil como un problema

Un paso importante es dejar de percibir la falta de erección como un problema, o incluso dejar de percibir eso como un supuesto síntoma de que el hombre no te ama, o de que no le gustas. Nada de esto es cierto, y aunque no lo parezca, si tú lo percibes así, también el hombre lo percibirá así. Puede que te resulte raro, pero la verdad es que tú percibes a través de los ojos de él tanto como él percibe a través de tus ojos. Las relaciones reales y profundas son así.

En realidad, como hemos explicado ya, la mujer tiene tanta responsabilidad como el hombre en los problemas de erección. No hay motivos reales para pensar que la disfunción eréctil es sólo problema de él, además de que ese falso enfoque no conduce a ninguna solución. Así pues, apoya a tu hombre y aprende a percibir el acto sexual en términos más reales y naturales: La falta de erección o la supuesta disfunción eréctil, no es más que el momento en que la erección aún no ha llegado. De lo contrario, si juzgas a tu hombre, él dejará de luchar por aprender a hacerte el amor, y dejará de intentar tener control de su eyaculación y de su erección.

2) No evalúes ni juzgues el pene de tu hombre

La mujer debe dejar de juzgar al hombre, y debe dejar de evaluar el pene de él y mantenerlo bajo observación como si estuviera en un examen. Como hemos dicho, el pene es una herramienta, no un show. Y ni siquiera necesita estar erecto fuera de la vagina, ya que esa erección exterior es más bien síntoma de un pene egoísta y enfocado en su propio placer. La mujer debe tener en cuenta que si el pene está rígido fuera de la vagina, lo más probable es que luego la deje a ella en el limbo, como siempre, con el placer interrumpido de repente por una eyaculación antes de tiempo.

En cambio, si el pene fuera de la vagina tiene una erección suave o ninguna erección, y termina de erectarse dentro de la vagina en un abrazo inicial con ella, eso es síntoma de que él está aprendiendo a amarla, y es mejor tener paciencia mientras aprende. Incluso si en los primeros intentos esto no funciona todavía, es mejor tener paciencia y esperar a que funcione, en vez de seguir haciendo el mismo acto sexual erróneo de siempre. En vez de seguir creyendo que el hombre tiene problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia.

Algo importante es dejar de comparar a tu hombre con otros hombres, o a su pene con otros penes que hayas visto y que sean de otras dimensiones, formas o colores. No te dejes engañar: no existe un buen amante en ninguna parte, ni el pene que realmente va a amarte luce de ninguna manera que te hayan programado en la imaginación.

El mejor amante no es el que aparenta ya saber aunque no sepa, porque teme que lo juzgues. El mejor amante con que cuentas es aquel que está teniendo la valentía y la humildad de consagrarse en aprender a amarte. Así que dale tiempo y confianza, y evita los juicios y evaluaciones. Ama el pene de tu hombre, del hombre que está aprendiendo a amarte.

3) Aprende la nueva sexualidad que proponemos

Algunos hombres, cuando encuentran todo el conocimiento sexual que damos en Amor Sexual, lo mantienen a escondidas de la mujer, de modo que ella, aunque perciba que él está haciendo en el sexo algo específico y distinto, no sabe a ciencia cierta qué es. La razón de esto es que él suele preferir que ella crea que él lo sabe todo sobre sexo, para que no le juzgue. Y no va desencaminado el hombre al preferir que la mujer sienta que él sabe lo que hace. Lo cierto es que todo hombre ya sabe todo lo que necesita saber sobre sexo, pero ese conocimiento está escondido en su interior, debajo de milenios de ignorancia, desamor y malas prácticas sexuales.

Nosotros, desde Amor Sexual, lo único que hacemos es echarle una mano para que despierte su propio conocimiento interior, y el resto de los pasos poco a poco irán naciendo de manera natural. Por eso, lo mejor es que el hombre le comunique a la mujer lo que él está haciendo y lo que ha aprendido, y que permita que la mujer también aprenda lo que ella necesita aprender. De este modo ella dejará de juzgarlo a él por lo que aún le falta, y ambos podrán continuar poniendo en práctica los ejercicios que les recomendamos, incluso si los resultados todavía no son perfectos. Continuar a pesar de la imperfección es muy importante.

Una de las cosas que más impide superar problemas de erección, la disfunción eréctil o la impotencia, es no continuar con el acto sexual si la erección no se presenta, o incluso evitar las situaciones sexuales y de ese modo engancharse al problema. Por eso, no evites seguir haciendo el amor si la erección no se presenta, ni evites llegar al sexo. De aquí la importancia de contar con una pareja estable, y de no poner en práctica todo esto sin que la mujer lo sepa. La mujer debe estar bien enterada de todo lo que estás intentando hacer. Sólo así ella también podrá poner de su parte para hacer un acto sexual realmente bueno.

El cuerpo de la mujer, especialmente su útero y su sexo, no sólo es el lugar donde se forma el cuerpo humano: el cuerpo de la mujer es medicina física y espiritual para el hombre y para la mujer, y para la humanidad. Pero esto es así solamente si ella está consciente de todo lo que está ocurriendo. Sólo cuando ella ama conscientemente a su hombre y su hombre hace los cambios necesarios, los problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia desaparecen como lo que son, una falsa ilusión.

4) Mantente pasiva y receptiva, al menos para empezar

Otra forma de ayudar al hombre a que supere cualquier problema de erección, disfunción eréctil o impotencia, es dejar de ser activa y sexualmente “agresiva” al iniciar el acto sexual, y aprender a ser pasiva y receptiva, que es la verdadera naturaleza energética de lo femenino.

Hay mucha confusión con respecto a lo que es ser mujer, y la mayoría de las cosas que se hablan sobre esto en los medios son falacias y mentiras, ideologías de moda. Mejor aprende a cultivar la verdadera feminidad en tu vida diaria y en el acto sexual, porque una de las causas de los problemas de erección o disfunción eréctil es la ausencia de verdadera energía femenina en la vagina, cuando la mujer está funcionando activamente como hombre.

No asumas la moda de “tener la iniciativa en el sexo”, porque eso sólo te traerá estrés y te impedirá sentir placer real y llegar a orgasmos. Permite que sea el hombre quien inicie el acto sexual, y que sea él quien desarrolle el acto hasta tanto el verdadero placer se despierte en tu cuerpo. Cuando empieces a sentir verdadero placer o, como se dice en el Tantra, cuando la diosa del amor se haya despertado dentro de ti (más allá de los 15 minutos luego de que el hombre te haya penetrado y haga movimientos sexuales dentro de ti), entonces tal vez puedas moverte con pasión o como gustes.

No obstante, aunque la erección haya llegado, siempre hay que tomar en cuenta también el grado de control eyaculatorio que haya desarrollado tu hombre. Si él todavía no ha aprendido del todo a controlar la eyaculación, espera un poco más para empezar a moverte. Durante el acto sexual, mantente absolutamente abierta y pasiva, pero atenta a todo lo que él está haciendo para ambos. Confía en él y sé paciente, para que en verdad pueda despertar en él el héroe y el buen amante que intuyes que todo hombre es.

5) No mires porno de inversión de roles de género

Estaría muy bien que ambos, hombre y mujer, dejen de ver porno, en solitario o en compañía. Incluso si ven porno a escondidas y a solas, de un modo u otro terminarán inoculándose mutuamente por vía sexual los prejuicios con los que el porno les lava el cerebro para crearles adicciones y dependencias muy semejantes a las que crean las drogas sintéticas.

Vincular tus sensaciones sexuales con el momento de mirar ciertos prejuicios y perversiones sexuales ejecutados por actores, te engancha a esas desviaciones a partir del poder de la energía sexual, como nada más te engancharía. Mirar esas cosas tal vez sea estimulante para muchos, pero es estimulante en la misma forma desviada en que lo son los fármacos para el rendimiento sexual: crean dependencia física, hormonal y psicológica, y eliminan los mecanismos naturales para lograr eso por ti mismo.

Algunos de los principales prejuicios sexuales creados por el porno, tienen que ver con la supuesta idoneidad de tener un pene grande y rígido, con el cual la actriz porno finge llegar a la cúspide de lo sexual. Mirar eso mientras te masturbas o haces sexo, te programa el cerebro para creer que es cierto. La enloquecedora cantidad de sitios web porno disponibles en Internet, no están tan divorciados uno del otro como parecen. En realidad forman parte de la red mediática internacional controlada por agendas de poder. Las webs de porno más reciente incluyen una epidemia de videos relacionados con feminización del hombre, masculinización de la mujer, fomento de la promiscuidad, y destrucción de la pareja y la familia.

Tanto el hombre como la mujer y la pareja, deben especialmente dejar de ver porno que emita perversiones sexuales o que busque expresamente socavar los roles de género, algo que parece haberse puesto de moda para algunas mujeres. Es mejor que no realicen prácticas que degraden el género masculino o femenino. Mejor aprendan a hacer bien el sexo de la manera normal, porque eso sí que casi nadie lo ha hecho todavía. En general eviten la tonta experimentación de modas sexuales. No crean que se trata de simples “juegos de roles” invertidos. Sea o no un juego, a través de la energía sexual eso tendrá la mayor implicación negativa y destructiva en la vida diaria.

El porno se alimenta de la mediocridad sexual del ser humano actual. Los actores porno son capaces de casi lo que sea por dinero: someterse a cirugías para cambiar formas y tamaños de partes del cuerpo (especialmente genitales), consumir fármacos para poner rígido el pene después de masturbarlo para que “dure más”, fingir un gran placer que no están sintiendo, someterse a prácticas sexuales bizarras y peligrosas aparentando que son inocuas, etc.

Su trabajo es engañar al espectador, convencerte de que ellos están haciendo el sexo sublime que tú no haces, de modo que elijas mirarlos a ellos en vez de hacer tú el sexo en la vida real. De manera que crean una creencia inconsciente en los demás hombres, haciéndoles sentir que el acto sexual natural no es tan bueno como ese acto sexual aparatoso con erecciones de show. Así le lavan el cerebro a los hombres y mujeres, quienes comienzan a sentir que si el pene no está rígido es porque el hombre tiene problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia, y nada más lejos de la verdad. Mujer y hombre, no se dejen engañar por el porno.

La dependencia al porno, sea consumido de forma individual o en pareja, se debe a que el sexo habitual es mediocre para casi todos los seres humanos. Por eso, no hay mayor remedio contra la adicción al porno, que aprender a hacer el sexo bien. Obviamente si el sexo real fuera bueno, no lo cambiarías por el sexo falso consumido en ninguna de las tantas variantes pornográficas. Si aprendes a hacer bien el sexo, experimentarás el gozo orgásmico a un nivel tan poderoso, que no podrás ver porno sin notar lo falso y lo ridículo que es en la inmensa mayoría de los casos.

10 circunstancias en que puede haber disfunción eréctil o impotencia

La disfunción eréctil o la impotencia, como hemos visto, puede ser totalmente circunstancial o situacional, y no tener causas médicas ni crónicas sino meramente circunstanciales. Incluso en casos en que aparente ser crónica, puede ser que la falta de erección se manifieste sobre todo en circunstancias como las que enumeramos a continuación:

1) Cuando has eyaculado en exceso y el pene no tiene interés sexual

Si aprendes a economizar tu energía seminal como te hemos enseñado, el pene siempre tendrá sensación y estímulo suficiente para alcanzar el grado de erección que se necesite cada vez para empezar el acto sexual. En cambio, si eyaculas con demasiada frecuencia, el pene no tendrá energía seminal y tendrá poco o ningún interés en el sexo. Casi siempre, por la manera equivocada en que se hace el sexo, los hombres desgastan su energía seminal, por lo que le pene puede sufrir de impotencia o disfunción eréctil, algo que se revierte totalmente de manera natural cuando se aprende a controlar la eyaculación.

La frecuencia correcta de eyaculación depende de la edad y de tus características físicas naturales. Es importante conocer la frecuencia eyaculatoria recomendada según la edad. Esto te ayudará a mantener una frecuencia eyaculatoria saludable, que no te afecte la erección ni la fisiología sexual. Más arriba en este artículo ya te dimos detalles y una tabla sobre este tema, en las secciones tituladas «¿Cuál es la frecuencia eyaculatoria recomendada según la edad para evitar la disfunción eréctil?» y «Tabla de frecuencia eyaculatoria recomendada según la edad».

2) Cuando haces el sexo con poca frecuencia el pene pierde potencia

Como hemos dicho siempre, una de las cuatro palabras mágicas del Amor Sexual es la frecuencia sexual (las otras son la intensidad, la duración y la profundidad). Si haces el sexo con demasiado poca frecuencia, el pene no tendrá optimizadas las conexiones nerviosas ni los mecanismos cardiovasculares relacionados con la erección. Lo contrario también se cumple: si haces el sexo con toda la frecuencia posible, las conexiones nerviosas son ricas, y el mecanismo de erección del pene (que para empezar es un proceso de hidráulica sanguínea) funcionará mejor.

La alta frecuencia sexual genera práctica y experiencia, a la vez que les aporta sensibilidad y capacidad orgásmica a los genitales. La práctica sexual es una de las mejores maneras de generar confianza en ti mismo y en tu pareja. No lo pienses, sino que déjaselo a la práctica: haz el sexo con toda la frecuencia que puedas, y quitarás muchas posibilidades de disfunción eréctil o impotencia. E incluso si has tenido problemas de erección, no dejes por ello de hacer el sexo con frecuencia, pues la impotencia o la disfunción eréctil desaparecen por completo cuando el sexo se practica frecuentemente.

Si haces el sexo con frecuencia, o si frecuentemente realizas el Ejercicio práctico para superar problemas de erección momentáneos o crónicos que recomendamos más arriba (en el acápite con ese nombre), poco a poco tendrás la erección siempre a punto y la disfunción eréctil o impotencia, no serán un problema para ti.

3) Cuando te has habituado al consumo de porno para tener una erección

El ser humano es bastante visual. El consumo audiovisual de porno se puede convertir en un fuerte estímulo, más bien un excesivo estímulo, que tiende a crear hábito o adicción. Si te has habituado a tener erecciones estimulándote con porno (ya sea para la masturbación en solitario o mientras haces sexo), puede ocurrir que la erección no se presente si no miras porno. Esto genera un círculo vicioso en el que el que puede ser frecuente la disfunción eréctil o la impotencia cuando tratas de hacer el amor sin este tipo de estímulos.

El porno se convierte así en una especie de droga que crea esa dependencia. A fin de cuentas, la dependencia se establece con la hormona que se genera en el cerebro más que con la sustancia que la estimula. Es por eso que se puede cambiar de una droga a otra más fuerte sin echar de menos la anterior. Esto mismo ocurre con el porno y la erección, en especial si te has ido habituando al consumo de porno cada vez más extremo, bizarro, hardcore, o que incluso roce las parafilias y perversiones o entre de lleno en ello.

4) Cuando te has habituado a fármacos para la erección y no cuentas con ellos

Cada día más ha aumentado el consumo de fármacos para provocar la erección: los llamados viagras, incluido el Viagra convencional (sildenafilo), y sucedáneos como el tadalafilo, el vardenafilo y otros. No nos referimos únicamente al consumo de viagras en personas de edad adulta, o incluso en adultos mayores. De hecho, el consumo de estas drogas sexuales entre las personas más jóvenes es mucho más frecuente de lo que puede suponerse.

A medida que tantas personas se han habituado a intentar poner en práctica los actos sexuales distorsionados que consumen en el porno, han necesitado el consumo de las drogas de rendimiento y de erección que los actores porno consumen. Y como el cuerpo se adapta a lo que le den, luego, si no hay consumo de fármacos para la erección, pues puede no haber erección, disfunción eréctil o impotencia.

5) Cuando la pareja tiene problemas de comunicación o de otro tipo

Como hemos dicho muchas veces, se discute y se hace sexo con la misma energía, por raro que parezca. En contadas ocasiones, una discusión de pareja puede fomentar la atracción sexual entre el hombre y la mujer, debido a que ayuda a que se desenvuelva una energía psicosexual que estaba bloqueada o reprimida. Sin embargo, en la mayoría de los casos lo que ocurre es que las discusiones de pareja y los conflictos consumen o bloquean la energía sexual, y poco a poco van reduciendo la frecuencia sexual de la pareja, hasta que finalmente llegan a no hacer el amor nunca o casi nunca.

Las discusiones y las peleas entre pareja destruyen eso que llaman química sexual entre dos personas, y la falta de química sexual puede traer problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia. Es uno de los típicos casos de impotencia de origen psicológico o psicógeno, que luego adquiere la apariencia de ser crónica. Por eso, es mejor cultivar la energía psicosexual o química sexual mediante la comunicación profunda y la armonía de pareja.

Un resentimiento no resuelto entre el hombre y la mujer puede desembocar en problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia. Si el resentimiento es del hombre contra la mujer, ello puede convertirse en rechazo hacia ella (o incluso a la larga puede convertirse en rechazo hacia las mujeres), con lo que el hombre no sentirá atracción hacia su mujer y no alistará su pene en el momento del acto sexual, si es que llegan a eso.

Si el resentimiento es de la mujer contra el hombre, ella no estará receptiva, y si el hombre no es egoísta, su pene no se erectará en el momento de hacer el amor. Y si él sí es egoísta, la cosa es aún peor, porque tendrá una erección para autocomplacerse, de modo que no hará el amor y posiblemente en su narcisismo eyacule muy pronto.

Por eso es de suma importancia que la pareja siempre dialogue a fondo. Mediante el diálogo profundo, los resentimientos pueden desaparecer como por arte de magia, y gracias a eso se restablecerán el amor y la atracción mutua. Este es uno de los mejores remedios para solucionar los problemas de erección, la disfunción eréctil o la impotencia.

6) Cuando tienes temor de que evalúen el tamaño o la forma del pene

De alguna manera, el pene tiene su propia psiquis, como ocurre con otros miembros del cuerpo. Por eso, si en vez de ponerte a pensar en algo al empezar a hacer sexo, adquieres un sentido de práctica sexual y siempre dejas todo en manos del pene, el pene se erectará sin ningún problema, porque esa es su razón de ser y porque ama entrar en la vagina y sentirse abrazado por ella. Lo contrario también ocurre. Si te pones a pensar “en esto o en lo otro” al empezar a hacer sexo, y en especial si te vuelves vulnerable a los tantos prejuicios sexuales con respecto a la apariencia del pene…

  • …que si “debe ser más grande”…
  • …que si “debe ser más grueso”…
  • …que si “debe ser más negro”…
  • …que si “debe ser más blanco”…
  • …que si “debe ser más cabezudo”…
  • …que si “debe ser más venoso”…
  • …que si “debe tener una erección como de tubo”…
  • …que si “debe ser más agresivo o violento”…
  • …o que incluso “debe darle dolor a la vagina al penetrarla”…

…entonces puede ser que tu miembro se preocupe y no alcance la erección o la pierda. Este es uno de los motivos que hace que aparezcan los problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia. Son tantas las estupideces que se le piden al pene, que por supuesto no puede cumplir con ellas.

Por eso, llénate de coraje y no permitas que las estupideces sexuales de los medios o la sociedad te hagan mella. ¿De veras que puede haber algo mal en tu pene? Por supuesto que no. Tu pene es perfecto tal como es, y merece todo tu amor y el de tu mujer, por ser absolutamente el único órgano con el don de entrar en la vagina de la mujer y llevarles a ti y a ella a una experiencia dulce cuando menos, y paradisiaca cuando más.

No permitas que juzguen tu pene. Ármate de coraje y pasa de toda esa estupidez. Ni siquiera te permitas a ti mismo un mal pensamiento con respecto a tu pene: toma los malos pensamientos y juicios contra tu pene, dales un puntapié y mándalos muy lejos de ti, de tu mujer y de toda la humanidad. Tienes la autoridad natural para hacerlo.

7) Cuando la mujer es demasiado activa al iniciar el acto sexual

Aunque parezca atractivo y esté de moda, no es natural que la mujer sea demasiado activa al iniciar el acto sexual. De hecho, que la mujer sea demasiado activa e impida que sea el hombre quien sea activo, inhibe el buen acto sexual e impide que el sexo se haga bien, ocurran o no episodios de disfunción eréctil u otros problemas de erección, o la impotencia.

Es por eso que en el erotismo oriental (en el Tantra y en el Tao sexual, por ejemplo) se establece que la mujer permanezca absolutamente pasiva al inicio del acto sexual, y permita que sea el hombre quien inicie todo. Esto ayuda a que el placer real surja en el cuerpo de la mujer, y además ayuda a que el hombre tenga y mantenga la erección, y aprenda a controlar la eyaculación.

El exceso de actividad sexual en la mujer crea un pico de placer que provoca que el hombre eyacule todavía más rápido, o que provoca que él tenga que contraerse brutalmente para no eyacular (como hacen los actores porno o los hombres que creen saber controlar la eyaculación, pero que sólo la reprimen).

Lo mejor para que el exceso de actividad de la mujer no malogre el acto sexual, es que ella permanezca inactiva al inicio, hasta tanto el cuerpo femenino sienta placer real. Cuando el acto sexual ya comenzó y el placer femenino es real, ella podrá moverse según desee, aunque siempre tomando en cuenta el nivel de control eyaculatorio que el hombre haya aprendido a tener.

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LOS 10 CONSEJOS PRÁCTICOS PARA HACER EL AMOR

Estos 10 consejos para el sexo que ahora presentamos, resumen un magnífico modo de aprender a hacer bien el sexo, que el lector agradecerá por su sencillez y su poder de síntesis. El contenido está reunido en 10 puntos muy prácticos —que incluyen desde un ejercicio y comentarios para que el hombre aprenda a controlar la eyaculación, hasta el modo de alcanzar orgasmos múltiples.

8) Cuando la mujer no siente placer y lo está fingiendo

Al inicio del acto sexual, la mujer normalmente no siente mucho placer o no siente ninguno. Si ella finge el placer o el ardor sexual (algo que se ha puesto de moda), el pene puede no sentir conexión con la vagina ni con la mujer, y entonces la erección puede no presentarse o puede perderse. El sexo es una cuestión de conexión energética, y eso no se puede fingir, o al menos no se puede fingir hasta el punto de forzar una erección.

Especialmente si el hombre no es egoísta sexual y va a hacer el sexo para deleitar a la mujer y no sólo a sí mismo, la erección puede no presentarse si ella está fingiendo, lo cual es sinónimo de que psicológica y energéticamente ella no está presente, aunque esté físicamente ahí. Una mujer puede estar desnuda, con los muslos separados, con el pene dentro de la vagina, y no estar realmente presente. Ella por tradición inconsciente aprendió a no estar psicológicamente presente durante el sexo, debido al mal sexo que el hombre hacía con ella. Y ahora ella sigue compulsivamente ausente o fingiendo placer, ardor o bizarría, aunque el hombre aprenda o intente hacer el amor bien.

Especialmente en circunstancias de infidelidad conyugal puede haber problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia. Aunque parezca que no, la fidelidad a tu pareja tiene un componente natural. La fidelidad de pareja no se debe sólo a normas sociales, tabúes primitivos o supervivencia evolutiva de la especie. Desde el punto de vista genital, el pene y la vagina de un hombre y una mujer que son pareja estable, logran un nivel de comunicación que, si la relación se maneja bien, determina que los genitales funcionen perfectamente y se comuniquen a fondo.

Si falta esta comunicación, los genitales no sólo se echan de menos mutuamente, sino que además pueden no alistarse para el sexo o no funcionar del todo bien. Lo más visible de eso será la falta de erección del pene, la disfunción eréctil o la impotencia, y lo menos obvio será la ausencia mental de la mujer durante un acto sexual mecánico en el cual ella realmente no se abre ni se entrega, por más que preste la vagina para el juego. Aunque parezca lo contrario (porque nos han lavado el cerebro), para que una mujer se abra sexualmente y se entregue, necesita una relación estable.

9) Cuando haces sexo las primeras veces con una pareja nueva

Este punto es semejante al anterior, aunque esta vez se trata de que los genitales todavía se están conociendo mutuamente y están aprendiendo a comunicarse y compenetrarse. En estos casos de relaciones nuevas y primeros actos sexuales, si ocurren episodios de disfunción eréctil o impotencia, lo único que hay que hacer es tener paciencia y esperar a que la erección llegue, o promoverla penetrando con calma y despacio la vagina aunque no haya erección en el pene, o incluso posponiendo el acto sexual para otro momento.

Que no haya erección en ese momento no es síntoma de falta de gusto ni de nada negativo. Por el contrario, es síntoma de que los genitales y la pareja quieren ir a lo profundo, sin juegos sexuales superficiales. La erección llegará cuando haya más confianza, y sólo hay que darle tiempo, y fomentar el conocimiento práctico mutuo entre el pene y la vagina.

10) Disfunción eréctil en situaciones de mucho estrés genera disfunción eréctil o impotencia

El estrés es la causa de muchísimos problemas para el ser humano en la vida contemporánea. La continua prisa, la demasiada actividad cotidiana, el exceso de información (especialmente de información sexual, que crea lo que se llama “infoxicación”), generan un estado mental de enajenación que puede conducir a que el pene no se erecte, es decir que aparezca la disfunción eréctil o la impotencia.

Al fin y al cabo, como siempre se ha dicho, el principal órgano erógeno es el cerebro, y si el cerebro está confundido, saturado, embotado, o en una palabra: estresado, es posible que la erección no se presente, o que se pierda después de haberse presentado, si el hombre se enfoca en lo que ocurre en la cabeza y no en el pene.

Para evitar ese tipo de disfunción eréctil, impotencia situacional o problemas de erección por estrés, obviamente debes aprender a evitar el estrés o a no enfocarte en él. Algo importante es aprender a no enfocarte en la cabeza mientras haces sexo, sino en el cuerpo y en el pene, y sobre todo en las bellezas del exquisito cuerpo de la mujer. Posiblemente te convenga aprender a meditar, a hacer el sexo en estado de meditación, y a meditar después del sexo, sobre todo si no eyaculas al final.

Qué es la disfunción eréctil desde el punto de vista médico

Antes de continuar con los detalles sobre nuestro enfoque de las causas, las soluciones y el tratamiento para la disfunción eréctil o impotencia desde el Amor Sexual, es necesario referirnos también al enfoque médico convencional sobre el tema. La OMS u Organización Mundial de la Salud define la disfunción eréctil (DE, según sus siglas) como una incapacidad persistente de lograr una erección suficiente para un acto sexual satisfactorio. Hasta aquí todo bien, y esa es la definición de disfunción eréctil o impotencia que hoy en día está más generalizada. Es una definición muy reducida (como veremos), pero es correcta.

Diferencias para la medicina entre la disfunción eréctil y la impotencia

En sentido general o popular, la disfunción eréctil y la impotencia se consideran lo mismo. Sin embargo, en un sentido particular o médico, no necesariamente son lo mismo. Mientras que la disfunción eréctil es la incapacidad de erectar o de mantener erecto el pene, la impotencia es una incapacidad general de realizar el coito o incluso imposibilidad de fecundar. Desde esta óptica, la disfunción eréctil es un tipo de impotencia, la llamada impotencia erigendi (sobre esto volveremos en el acápite siguiente con un poco más de detalle). Muchos médicos consideran más exacto y apropiado el término “disfunción eréctil”, ya que el término “impotencia” incluye una carga peyorativa que es mejor evitar.

Definición de la disfunción eréctil o impotencia según los sexólogos Masters & Johnson

El enfoque de la OMS sobre lo que es la disfunción eréctil nos parece muy reducido. Termina considerando que la disfunción eréctil es únicamente una enfermedad física como otra cualquiera, y no un problema tremendamente multifactorial. Por eso, para referirnos al enfoque convencional de la disfunción eréctil, en este artículo nosotros hemos preferido tomar como referencia la definición que dan los célebres sexólogos Masters & Johnson, que nos parece más completa y abarcadora, y que ahora citamos:

“El trastorno de la erección o impotencia es la incapacidad de alcanzar o de mantener una erección bastante firme para realizar el coito… La ausencia total de erección es poco frecuente, salvo como secuela de ciertas enfermedades orgánicas. Lo corriente es que el varón que tiene trastornos de este tipo sea capaz de alcanzar erecciones parciales, poco firmes para intentar la penetración (o el coito anal). A veces el individuo obtiene erecciones firmes, pero desaparecen rápidamente tan pronto como se intenta la cópula.

En otros casos, un hombre con trastornos de la erección puede tener erecciones normales en ciertas circunstancias, pero no en otras. Por ejemplo, algunos hombres con dificultades de este tipo pueden obtener buenas erecciones durante la masturbación, pero no en el curso de la actividad sexual con su pareja. Otros individuos tienen erecciones firmes en las relaciones sexuales extramatrimoniales, pero tienen erecciones débiles o fláccidas con su esposa. Y a la inversa: hay hombres que no presentan deficiencia alguna con su mujer o compañera pero son incapaces de desempeñarse normalmente cuando lo intentan con otra mujer.

Los episodios aislados de falta de erección (o la pérdida de la misma en un momento inoportuno) son tan comunes que afectan prácticamente a toda la población masculina o poco menos”. (Masters, Johnson & Kolodny: La sexualidad humana).

La disfunción eréctil es un problema tremendamente multifactorial

La definición de Masters & Johnson es más abarcadora que la de la OMS. Por ejemplo, la OMS relaciona directamente la diabetes mellitus tanto con la disfunción eréctil como con la eyaculación precoz, cosa que es muy cierta. Pero poner como causa de la DE sólo trastornos orgánicos, es un enfoque reductivo que deja fuera una enorme muchedumbre de hombres que, sin presentar trastornos orgánicos, sí tienes problemas de erección. Por cierto que es importantísimo que los hombres que padecen de disfunción eréctil orgánica reciban diagnóstico y tratamiento médicos. Pero, en el diagnóstico y el tratamiento para la disfunción eréctil, el enfoque científico padece del mismo error de perspectiva que en la eyaculación precoz.

Al tener criterios de diagnóstico médico demasiado estrechos, los problemas de eyaculación precoz y de disfunción eréctil entran en un estatus de normalización, en que padecerlos deja de ser un problema real, salvo que el paciente presente causas clínicas. Por ejemplo, habitualmente se considera que la eyaculación precoz la padece el 30-40 % de los hombres, cuando en realidad la inmensa mayoría de los hombres eyaculan sin control antes de que el acto sexual haya sido realmente satisfactorio para ambas partes (por no hablar de cosas más profundas que la satisfacción). Algo semejante ocurre con los problemas de erección: si bien la inmensa mayoría de los hombres los padecen en alguna medida, sólo se consideran los que presentan causas médicas.

Normalmente se estima que, del 100 % de los casos de disfunción eréctil, aproximadamente un 80 % se deben a causas físicas u orgánicas, y sólo entre el 10 y el 20 % se deben a causas psicológicas o de otra índole. Este tipo de estadísticas responde al enfoque meramente clínico del diagnóstico de la disfunción eréctil, que no otorga la suficiente importancia no sólo a las causas psicológicas, sino a otras cuestiones que también provocan problemas de erección, tales como las sociales (crisis entre el hombre y la mujer), las mediáticas (subversión masiva de los géneros), las políticas (eliminación de la autoridad del hombre), por no hablar de las energéticas (la subversión de los roles sexuales naturales).

¿Por qué los tratamientos farmacológicos para la disfunción eréctil no suelen funcionar?

Debido al enfoque reduccionista del diagnóstico médico, es que tampoco suele funcionar el tratamiento para la disfunción eréctil, que sobre todo se basa en la administración de fármacos. Hay que considerar que un porcentaje bastante elevado de los casos de disfunción eréctil son de origen no físico, ya sea porque se deben a cuestiones psicológicas o de otra índole (por ejemplo, lo que nosotros llamaremos aquí disfunción eréctil de origen energético). Eso sin contar con que incluso los casos de origen físico u orgánico terminan teniendo un componente psicológico.

El enfoque reductivo de la OMS sobre la disfunción eréctil, debe ser causa y consecuencia de que en los medios médicos oficiales la disfunción eréctil aún hoy día mantenga una etiología mayormente física, un tratamiento principalmente farmacológico, y un enfoque no sexual sino urológico, como ocurre con tantas cuestiones sexuales, incluida la eyaculación precoz. Ese enfoque se aplica, efectivamente, a un gran porcentaje de los casos, y es muy válido. Pero no es válido para todos los casos ni mucho menos.

El enfoque de la OMS es el que con más frecuencia utilizan los médicos que tratan la disfunción eréctil por vías convencionales (principalmente desde la urología, aunque también desde la endocrinología y desde las especialidades cardiovasculares y neurológicas). Por eso incluso en casos en que se diagnostique disfunción eréctil de causa psicógena, se trata a partir de fármacos y cirugías, y no mediante algún tipo de terapia como la que nosotros propondremos como tratamiento para la disfunción eréctil.

Tipos de impotencia masculina según los médicos

Desde el punto de vista médico, la disfunción eréctil o impotencia se puede definir tanto en sentido amplio como estrecho. La definición específica de la impotencia se relaciona con la incapacidad de que el pene tenga una erección o tenga erecciones débiles o fláccidas (cosa que, en principio, no es un problema para el sexo tántrico o para el Amor Sexual). Desde la óptica convencional, impotencia y disfunción eréctil son términos sinónimos y se refieren a lo mismo. Pero desde un punto de vista más amplio, la impotencia se define como la “imposibilidad de realizar el coito” (Masters, Johnson & Kolodny: La sexualidad humana), se logre o no una erección.

Desde el punto de vista médico más amplio que acabamos de explicar, existen no uno sino varios tipos de impotencia masculina. Reiteramos que esto se explica desde una óptica más amplia en que se considera impotencia no únicamente a la ausencia de erección en el pene, sino a determinada incapacidad del hombre para hacer el acto sexual o procrear. Desde esta óptica clínica, los tres tipos de impotencia sexual masculina son (mayormente denominados según sus nombres en latín):

  • Impotencia coeundi. Literalmente significa “imposibilidad de coitar” o de realizar el coito, por lo que no necesariamente implica problemas de erección.
  • Impotencia erigendi. Se traduce literalmente como “incapacidad para erigir” o erectar, por lo que este término es propiamente sinónimo de disfunción eréctil o incapacidad de lograr la erección del pene.
  • Impotencia generandi. En sentido literal se traduce como “incapacidad de generar”. Es lo que actualmente se denomina “esterilidad” o incapacidad de procrear, incluso si la erección, la penetración y el acto sexual se realizan.

Existe otro criterio, muy general y más utilizado, para clasificar los tipos de impotencia masculina: la disfunción eréctil física u orgánica (producida por problemas de salud física), y la disfunción eréctil psicógena, es decir, de origen psicológico. Desde la óptica clínica (es decir, anatómica y fisiológica, pero no psicológica), la disfunción eréctil puede ser síntoma o consecuencia de problemas de salud, detectados o sin detectar, o resultado de ciertos tratamientos, o consecuencia del consumo de ciertos fármacos que afecten tejidos, órganos o glándulas.

Amor-odio: cómo transformarlo en amor mediante el buen sexo

Disfunción eréctil: causas (en casos orgánicos o no psicológicos)

Como vimos antes, según consenso científico, de la totalidad de los casos diagnosticados con disfunción eréctil, hasta aproximadamente el 60-80 % tiene causas orgánicas o físicas. La disfunción eréctil puede ser síntoma o consecuencia de diabetes mellitus, de trastornos cardiovasculares o de presión arterial, de esclerosis múltiple, de hiperlipidemia o exceso de grasa en la sangre (trastornos de colesterol o de triglicéridos), de trastornos en las glándulas sexuales masculinas o déficits hormonales. Por eso es que los especialistas que tratan la disfunción eréctil de causa física u orgánica, suelen ser los urólogos, los endocrinólogos, los cardiólogos y los neurólogos. Cualquiera de los tres mecanismos que hacen posible la erección:

  1. circulación de sangre hacia el interior del pene,
  2. retención de sangre en el interior del pene,
  3. y estímulo hormonal y nervioso relacionado con el pene,

pueden verse afectados y hacer imposible la erección. Los problemas circulatorios, los bloqueos de vasos, la interrupción o los daños traumáticos del mecanismo nervioso eréctil (dentro del pene o en el área pélvica), pueden provocar disfunción eréctil o impotencia. Algunas faloplastias o cirugías plásticas de agrandamiento del pene pueden dañar estos mecanismos vasculares y nerviosos, y conducir a disfunción eréctil. Las faloplastias siempre son peligrosas, pero la faloplastia de alargamiento y engrosamiento excesivo del pene puede conducir a una evidente disfunción eréctil parcial en que el miembro nunca logra erectarse del todo.

Algo hay que decir también acerca de la relación directa entre la disfunción eréctil y malos hábitos y estilos de vida, como el tabaquismo, el alcoholismo, el sedentarismo y el sobrepeso. Estos malos hábitos y estilos de vida hay que evitarlos o superarlos si se quiere no experimentar disfunción eréctil o la impotencia de ningún tipo. En la actualidad también ocurren fenómenos nuevos, relacionados con el auge de la pornografía en Internet. Existen estudios científicos que relacionan directamente el consumo excesivo de pornografía en Internet con la disfunción eréctil y la eyaculación precoz en los hombres adultos de entre 18 y 44 años.

Disfunción eréctil: tratamientos médicos convencionales

Para la disfunción eréctil de origen orgánico o físico se suelen recetar muchos tipos de fármacos, incluidos varios tipos de viagras (Sildenafil o Viagra, Tadalafil o Cialis, Vardenafil o Levitra, Spedra, etc.) De hecho, el tratamiento farmacológico suele ser el más común, incluso para diagnósticos de origen no orgánico (cosa que no nos parece la más adecuada y que no recomendamos). No obstante, recientemente se han puesto en práctica otros tratamientos para la disfunción eréctil, tanto hormonales como quirúrgicos, genéticos o basados en dispositivos, tales como:

  • Insertar pellets de prostaglandina en la uretra.
  • Realizar tratamientos genéticos y de células madre.
  • Aplicar inyecciones peneanas intracavernosas vasodilatadoras.
  • Implantar un pene (o neopene) construido a partir de tejidos de otras partes del cuerpo.
  • Realizar cirugías reconstructivas del sistema vascular del pene.
  • Usar dispositivos como las bombas de pene para generar erección.

Obviamente hay que curar la causa orgánica que produce como efecto secundario la disfunción eréctil. No obstante, es práctica habitual que, si a un hombre se le diagnostica disfunción eréctil de causa psicógena y no orgánica, de igual modo se le receten fármacos y no terapias. Nos parece que de esa manera no se supera nada. Gracias a la solución por la vía más fácil, el hombre se vuelve dependiente del fármaco, y recibe sus efectos secundarios, como dolores de cabeza y de otras partes del cuerpo, priapismo o erecciones fuera de lugar, sin que medie ni la más mínima situación sexual, etc.

Sin embargo, no te asustes ni te tomes demasiado a pecho todo lo que acabamos de decir. Lo cierto es que, desde nuestra óptica, en realidad no son tantos los porcentajes de casos en que la disfunción eréctil o impotencia se debe a verdaderos trastornos de salud, o a consumo de medicamentos para esos trastornos, o a tratamientos médicos invasivos. La inmensa mayoría de los casos de disfunción eréctil o los problemas de erección (muy en especial los casos situacionales o pasajeros) se deben a causas no físicas ni orgánicas. Por no hablar de que prácticamente todos los hombres pueden experimentar episodios de problemas de erección en cualquier momento. A todos les será útil todo lo que estaremos recomendando.

Estadísticas y detalles interesantes sobre disfunción eréctil o impotencia

Aquí tienes unas cuantas estadísticas científicas relacionadas con la disfunción eréctil, la impotencia o los problemas de erección. También te daremos otros datos interesantes sobre el tema.

  • La disfunción eréctil está en aumento a nivel mundial: Según datos de la OMS, en el año 1995, aproximadamente 170 millones de hombres de todo el mundo se veían afectados por disfunción eréctil. Se estima que, para el año 2025, 322 millones de hombres de todo el mundo se verán afectados por disfunción eréctil en algún grado. Esto significa que los casos han aumentado a casi el doble en apenas 30 años.
  • Disfunción eréctil por causas orgánicas: Aproximadamente entre el 60 y el 80 % de los casos de disfunción eréctil tiene causa orgánica. De este porcentaje, alrededor del 60 % de los casos de disfunción eréctil se relaciona con problemas vasculares. Entre el 35 y el 50 % de los hombres con diabetes mellitus puede padecer de disfunción eréctil.
  • Disfunción eréctil y eyaculación precoz: De toda la población mundial, se estima que aproximadamente el 10 % de los hombres padecen o han padecido de disfunción eréctil o problemas de erección de algún grado. Por otra parte, se estima que entre el 30 y el 40 % de los hombres padecen de eyaculación precoz en algún grado (según el criterio de que la eyaculación precoz consiste en perder el control y eyacular entre 10 segundos y 4 minutos luego de iniciado el acto sexual).
  • Casi todos los hombres eyaculan antes de tiempo: Ambos porcentajes está lastrados por un tipo de diagnóstico clínico que toma en cuenta estos problemas principalmente cuando tienen causas físicas u orgánicas. Si se usaran otros métodos de diagnóstico, los porcentajes de disfunción eréctil y de eyaculación precoz aumentarían mucho, porque casi todos los hombres las padecen en alguna medida.
  • La disfunción eréctil puede afectar a hombres de cualquier edad: La mayoría de las personas relacionan la disfunción eréctil con la edad, aunque lo hacen desde una perspectiva errónea. Como vimos más arriba, un altísimo porcentaje de las búsquedas en Google sobre este tema, relacionan la disfunción eréctil con el aumento de la edad. Lo cierto es que el aumento de la edad no provoca directamente disfunción eréctil. Sin embargo, si eyaculas más de la cuenta para tu edad, eso sí trae problemas de erección. (Consulta más arriba en este artículo la tabla de la frecuencia eyaculatoria recomendada según la edad, para que la pérdida de semen no te afecte la erección.)
  • El aumento de la edad no provoca directamente la disfunción eréctil: A diferencia de lo que muchos creen, la disfunción eréctil no necesariamente es una consecuencia del proceso de envejecimiento del hombre. Lo que aumenta con la edad no es la disfunción eréctil, sino el período refractario, o sea, el tiempo que debe transcurrir entre una eyaculación y la capacidad de tener una nueva erección. Si el hombre adulto mayor tiene disfunción eréctil, ello no se debe a la edad.
  • La masturbación excesiva puede causar disfunción eréctil en los jóvenes: Tener poca edad no significa estar exento de tener episodios o problemas de erección. Cada vez son más frecuentes la disfunción eréctil en jóvenes o la erección débil en jóvenes, en especial en jóvenes que asiduamente se masturban con pornografía de Internet, algo que hoy en día es sumamente común. Ya hemos citado estudios sobre esto.
  • No te apures cuando hagas el sexo y no tendrás disfunción eréctil: Sólo el apuro de la sociedad actual ve un problema en que la erección se demore en llegar. En ciertas sociedades antiguas (así como en la erótica oriental), se considera conveniente que la erección demore más en llegar, y que todo lo sexual tome más tiempo, ya que precisamente ese ritmo demorado es lo que permite hacer bien el sexo.

¿Cómo hacer para que mi pene sea más duro?

Esta pregunta: ¿Cómo hacer para que mi pene sea más duro?, es frecuente, y es eminentemente práctica. Es el tipo de pregunta que puede hacer un adolescente, o una persona de cualquier edad que prefiera ir directo al grano. Por eso, hagamos un resumen muy breve de algunos de los consejos más prácticos que hemos dado hasta aquí, y algún que otro consejo más, empezando por…

1) No necesitas que tu pene sea duro: necesitas que sea firme

Un pene duro está cerca de la eyaculación, porque los extremos se tocan: lo duro, está a punto de ser blando, y un pene duro está a punto de eyacular y volverse suave. Mejor compréndelo así: el pene debe ser firme, ni duro ni blando. Sólo así podrá llevar a la vagina hasta el éxtasis sexual, orgásmico y amoroso. Lo firme es un término medio entre duro y blando. Además, ten en cuenta que los grados de firmeza del pene pueden variar entre un momento y otro del acto sexual. El pene adora darle placer a la vagina, y su inteligencia natural modulará su grado de erección para darle a la vagina cada vez lo que ella necesite.

2) No te masturbes en exceso (o no eyacules de más)

Siempre, cuando se trata de dar consejos para evitar la disfunción eréctil, hay que empezar por recomendar que el hombre aprenda a economizar su capital seminal, para lo cual lo primero es aprender a controlar la eyaculación y a no masturbarse en exceso. O más bien hay que decirle: “No eyacules en exceso”, ya que existe la masturbación que no busca la eyaculación, sino solamente el orgasmo. Si te fijas bien, lo que obsesiona al hombre es el orgasmo, y si eso implica eyacular, es porque él no conoce otra cosa.

Pero incluso si aprendes a tener muchísimos orgasmos sin eyacular durante la masturbación, aunque no eyacules o eyacules muy poco, puedes perder el interés por el acto sexual con la vagina real, y de ese modo puedes llegar a la disfunción eréctil o impotencia, tengas la edad que tengas.

Como consultores sexuales, hemos conocido a hombres de muy poca edad (incluso en torno a los 20 años) con problemas de erección debido a relaciones difíciles, a excesos de masturbación o eyaculación, o a nulas relaciones con chicas reales debido a una predominante interacción con perfiles de redes sociales, con porno de Internet o con actrices de chats eróticos. La disfunción eréctil en jóvenes es actualmente más frecuente de lo que se supone.

Absolutamente nunca debes sustituir el acto sexual por la masturbación, incluso si has aprendido a masturbarte y a tener orgasmos sin llegar a eyacular, o sin llegar a eyacular por completo. No te obsesiones con esas sensaciones, porque en el fondo son vacías y les falta la poderosa sensación de traer a la mujer al orgasmo múltiple, con la enorme descarga de energía orgásmica que ella realiza en tu pene. Así pues, evita masturbarte en exceso, o evita masturbarte, y tu pene, sin pensarlo, se pondrá firme cada vez que sienta la carne cálida de su novia, la vagina real.

3) Enfoca el acto sexual en la mujer, no en ti mismo

El pene es un órgano eréctil y proyectivo, del mismo modo que la vagina es un órgano turgente y receptivo. Esto significa que el pene es una especie de puente de carne entre el hombre y la mujer. Si el acto sexual es narcisista, egoico y enfocado sólo en el placer del hombre, en algún momento pueden ocurrir episodios de disfunción eréctil o problemas de erección e impotencia, porque el pene psicológicamente no tendrá interés real y auténtico en la mujer.

En cambio, si el hombre aprende a enfocar el acto sexual en deleitar sexual y orgásmicamente a la mujer, el pene siempre se proyectará hacia ella, es decir, se erectará para deleitar a la mujer, estirará su cuerpo para que el glande busque el amor y la plenitud dentro de la cavidad femenina. Sincronizándose con la función natural y real del acto sexual, que es deleitar a la mujer y sentir el placer orgásmico que ella siente, el pene ya no estará enajenado ni confundido y tendrá la erección que se necesite en cada momento.

4) Evita la promiscuidad, porque eso confunde al pene

Esto ya lo hemos comentado más arriba. Aunque es un proceso sutil, el pene y la vagina se comunican a fondo y tienen su propio lenguaje de caricias, abrazos, roces y penetraciones. Hacer sexo con una persona distinta cada vez o algo por el estilo (en especial si se trata de desconocidos), impide por completo cualquier tipo de comunicación a fondo entre el pene y la vagina. Y en ausencia de la configuración energética sexual conocida, la vagina puede no estar receptiva, y el pene puede tener un episodio de disfunción eréctil o cualquier otra clase de problemas de erección o impotencia.

Reiteramos que, como se dice en la erótica oriental, la divinidad sexual baja solamente en relaciones estables. Si quieres evitar episodios de disfunción eréctil o de pérdida de erección e impotencia, ocúpate de tener una pareja estable, con la que establezcas lazos energéticos profundos en todos los niveles: sexual, genital, cotidiano, emocional, comunicativo, psíquico y espiritual.

¿Cómo curar la disfunción eréctil rápidamente?

No es imposible curar la disfunción eréctil rápidamente. Pero eso depende mucho de ti. La verdad es que, al ser los problemas de erección o impotencia un fenómeno que con tanta frecuencia tiene causa psicológica o situacional, en un dos por tres puedes comprender su mecanismo y evitar que te afecte. Pero aquí juega un papel muy importante lo energético, y lo energético habrá empezado mucho antes del acto sexual, durante la vida diaria.

Esto significa que, si has aprendido a controlar la eyaculación y has economizado tu energía seminal no eyaculando en exceso, tu masculinidad tomará el control de tu sexualidad, ningún factor psicológico te afectará en absoluto, y tu pene tendrá la erección en tiempo y forma, porque adora penetrar a la vagina y no está de ánimo para tonterías o prejuicios sexuales que se lo impidan. Esto es lo realmente determinante: Economizar la energía sexual, para que la potencia, las hormonas masculinas y las ganas nunca le falten al pene. Lo demás son “fantasmas” secundarios y derivados del exceso de eyaculación y el desgaste seminal.

Si has eyaculado en exceso y no has economizado tu energía sexual, tendrás menos energía masculina, y la confusión mental y los prejuicios con respecto al pene y a otros aspectos pueden ganarte la batalla, por muy absurdos que sean. Entonces tal vez te entregues a conflictos psicológicos (la falta de energía seminal te puede conducir a eso), y te venzan ideas tontas sobre razas, tamaños de pene, aspecto físico, niveles económicos, estrés, etc. Por ese camino, puedes pasar por un episodio de disfunción eréctil, impotencia, o incluso adquirir problemas de erección crónicos.

Por eso, si te has hecho la pregunta del título de este acápite, y quieres “curar la disfunción eréctil rápidamente”, entonces la vía rápida y directa es aprender a conservar tu energía seminal. Con respecto a esto, todo lo demás es secundario. Primero, aprende a controlar la eyaculación, y luego ve más allá, porque el control de la eyaculación, más que una técnica sexual, es un camino de vida que implica más que sólo conservar el semen.

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Por ejemplo, debes aprender que el verdadero control de la eyaculación es lo mismo que el control de tu mente, de modo que no permitas que las estupideces sexuales de este mundo impidan que tu pene tenga una erección.

Los afrodisiacos naturales y el misterio de la atención sexual

Existe una relación clara y obvia entre el deseo sexual y la capacidad de tener una erección. Esto se hace evidente en lo que se llama “período refractario”, es decir, el período de tiempo entre el momento en que eyaculas y pierdes la erección, y el momento en que ya puedes volver a tener una erección. Durante el período refractario, los deseos sexuales normalmente desaparecen, y tener una erección es difícil, salvo que uses alguna droga o fármaco que la provoque como efecto secundario. Es lo que hacen los viagras: provocan erección como consecuencia de procesos químicos de vasodilatación, sin que medie la estimulación sexual. Por eso una erección de viagra puede permanecer más allá del final del acto sexual.

Si aprendes a controlar la eyaculación y a conservar la energía seminal aunque hagas el sexo, no necesitarás consumir peligrosas sustancias químicas como los viagras, con efectos secundarios impredecibles. En cualquier caso, es mejor fomentar los medios naturales para tener una erección. El deseo sexual puede tener un importante componente mental o psicológico, pero también tiene un fortísimo componente energético: si has eyaculado en exceso, te será más difícil tener una erección, porque a tu mente ni siquiera le interesará el sexo e intentará enfocarse en cuestiones no sexuales. Por eso en la erótica oriental se dice que los llamados afrodisiacos, más que aumentar el deseo, lo que hacen es enfocar la atención en el sexo.

Desde el enfoque del sexo tántrico de la India, China y sus alrededores, los llamados afrodisiacos naturales (que muchas veces son plantas que en el mundo occidental se llaman “drogas” y están prohibidas), no son sustancias que estimulan el “impulso sexual”, sino sustancias que enfocan la atención en el sexo. Cuando la atención consciente se enfoca en el sexo, entras en un estado de conciencia que podemos llamar “conciencia sexual”, dentro del cual gozas de una gran lucidez, disfrutas del cuerpo de manera divina, y tienes contigo toda la sabiduría sexual para hacer el sexo bien, con el cuerpo y los genitales que tienes, tal como eres, con la persona con que lo hagas, luzca como luzca.

La erección llega con facilidad si atiendes conscientemente

En esto se incluye la erección: si tu atención está conscientemente enfocada en el sexo como proceso corporal, la erección llegará con facilidad. En cambio, si tu atención está distraída o desenfocada, o si tu cerebro está preocupado, estresado o embotado, eso puede traer problemas de erección, disfunción eréctil o impotencia. La atención sexual consciente es el reino del sexo perfecto. Ahí no caben ideas sobre problemas de disfunción eréctil, impotencia, problemas de erección, eyaculación precoz, cuerpos “feos” o imperfectos, genitales que “no son como deberían ser”, etc. Simplemente ahí todo es perfecto tal como es, y todo es práctica consciente.

Cuando el estado de conciencia del hombre es este (un estado que en sánscrito se denomina ananda, y que el Tantra busca promover en cada momento de la vida), los problemas de erección desaparecen. Existen sustancias o afrodisiacos naturales que promueven dicho estado de conciencia en el hombre y la mujer. Pero el más potente de los afrodisiacos naturales es la economía seminal, cuyo primer paso es el control de la eyaculación. Economizar la energía seminal no eyaculando en exceso, genera un estado de conciencia y corporal propicio a que el sexo siempre funcione perfectamente bien.

Hablamos de todo esto para que se entienda hasta qué punto el verdadero acto sexual es sobre todo una cuestión de conciencia y no una cuestión de gimnasias sexuales, posiciones sexuales, técnicas eróticas, tamaños de genitales, erecciones férreas, etc. Y por supuesto, mucho menos el acto sexual real es cuestión de poner en práctica modas sexuales, inversiones de roles, perversiones o bizarrías consumidas en el porno.

Permanece atento al fuego del inicio durante el sexo

¿Alguna vez en el acto sexual todo te ha salido bien sin que hayas sabido por qué, de manera que te has sentido como en un estado mágico y paradisiaco antes, durante y después de ese acto sexual? Fue así porque no tenías la atención sexual dispersa, y porque de casualidad lograste mantener sin apagarse la chispa atractiva y deliciosa que te lleva a iniciar el acto sexual teniendo la erección más oportuna. Por eso es que el Vygian Bhairav Tantra, una antigua escritura tántrica, dice:

At the start of sexual union

Keep attentive on the fire in the beginning,

And so continuing,

Avoid the embers in the end.

[Al comenzar la unión sexual

Permanece atento al fuego del inicio

Y así prosigue

Evitando las cenizas del final]

En el Tantra, durante el camino del aprendizaje del control de la eyaculación (que es de la mayor importancia para todo), el hombre debe comprender que el control de la eyaculación y de la erección es idéntico al control de la mente, porque la energía seminal es el mayor capital corporal y espiritual que el hombre posee en su vida. Dicho en pocas palabras, esto significa que, para hacer bien el sexo, debes conservar tu energía seminal y vivir vibrando en ella, además de mantener la mente vacía y no dejarte confundir por los tantos ajetreos y prejuicios sexuales del mundo.

Problemas de erección o impotencia y prejuicios sobre el tamaño del pene

Esto tal vez ya lo sepas, pero tal vez no. Desde la óptica del tamaño del pene y la erección, existen básicamente 2 tipos de pene: los que tienen un tamaño bastante parecido cuando están erectos y cuando no, y los que duplican o triplican su tamaño al erectarse, y por eso lucen pequeños cuando no están erectos. Normalmente existe el prejuicio visual de que un pene que luce grande sin estar erecto, será mucho más grande al erectarse. Eso es un error.

Los penes que lucen grandes sin erección (algo que con frecuencia ocurre en hombres negros) apenas crecen cuando se erectan. También los penes agrandados por faloplastia de alargamiento y engrosamiento lucen grandes antes de erectarse y no crecen mucho al erectarse (ten en cuenta que la inmensa mayoría de los penes del porno, incluidos los penes negros, han recibido faloplastia). Sin embargo, los penes que no lucen grandes sin erección, crecen mucho al erectarse, y su tamaño erecto entra en el mismo rango que los penes erectos que lucían grandes antes de erectarse y que no crecen mucho más al tener una erección.

El drama de la relación entre el tamaño del pene y la erección, está en que la cultura sexual contemporánea es excesivamente visual y de show. Si el pene de un hombre es de los que duplican o triplican su tamaño al erectarse, y si además ha tenido dificultades con la erección, tal vez debido a eso se ha (o en realidad lo han) convencido de que tiene un pene “pequeño”. Esto genera en él un estrés y un temor específicos en el momento de empezar a hacer el sexo, ya que el pene estará en modo de reposo, y cuando su pareja lo mire, lo verá “pequeño”, lo cual puede generar ansiedad y traer problemas de erección.

Sobre esto, tenemos tres consejos finales que darte:

  1. Deja de preocuparte por el tamaño del pene: Nuestro primer consejo es que dejes de preocuparte por el tamaño del pene, para lo cual, si es necesario, puedes apoyarte en los datos científicos que encontrarás en numerosos artículos e investigaciones que desmienten que exista una diferencia real de tamaño entre el pene de los hombres. Excepto algunos fenómenos fuera de lo normal, no existen diferencias reales en el tamaño del pene de los hombres de cualquier sociedad, país o etnia.
  2. No consumas pornografía: Nuestro segundo consejo es que, si normalmente consumes pornografía, dejes de hacerlo, porque la pornografía explota el tamaño del pene como un show, y con ello lava el cerebro de quienes consumen esa información visual.
  3. Evita hacer un show del sexo: Nuestro tercer consejo es más práctico: En general, devuélvele un poco de misterio al sexo, al pene y a la erección. Evita las exhibiciones, e incluso siempre prefiere hacer el acto sexual con una pareja estable a media luz, en un ambiente donde reinen la intimidad y el deleite, y en que los genitales dejen de estar enfocados como en un show, y retornen a su atractivo misterio original.

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