Para hacer buen sexo, es necesario que haya intimidad entre los amantes. Esto significa que para que el sexo funcione bien, los amantes deben estar abiertos realmente uno al otro, con toda profundidad, o al menos con toda la profundidad posible.
Hay dos claves para generar intimidad, que en realidad son las dos claves para el amor: buen sexo y buena comunicación. Buen sexo no significa aprender “técnicas sexuales” y ponerlas en práctica. El buen sexo es mucho más que eso. Buen sexo significa llevar el sexo hasta sus máximas consecuencias.
Y asimismo, la buena comunicación es transformar el diálogo en una herramienta que disuelve el ego que te separa del amor. Tanto el buen sexo como la buena comunicación hay que aprender a hacerlos: no se dan de manera espontánea.
Cuando se aprende a hacer el sexo bien, y cuando se aprende a comunicarse a fondo, la intimidad real se genera o se regenera de manera natural.

INTIMIDAD ≠ PRIVACIDAD
No es lo mismo «privacidad» que «intimidad». Puede que la privacidad sea la condición para la intimidad, pero no necesariamente. Una pareja puede tener privacidad ―por ejemplo, estar en una habitación y no al aire libre o en público― y aun así no tener intimidad; y en cambio una pareja puede estar en una multitud y de todos modos tener intimidad.
La privacidad es algo físico o contextual, mientras que la intimidad es un estado de conciencia. La intimidad real que tengas con tu pareja depende de si tienes intimidad contigo mismo, y viceversa: sólo si te permites tener intimidad contigo mismo ―no tener secretos contigo mismo en tu interior―, entonces tendrás intimidad con tu pareja. Es cierto que tu relación con tu pareja depende de la relación que tengas contigo.
LAS REDES SOCIALES Y LA EXHIBICIÓN
Con el auge de la Internet y de las redes sociales, las parejas no suelen tener intimidad, no ya en la sala o en la cocina, sino que ni siquiera en la cama. No nos referimos solamente a la tontería de la infidelidad virtual, sino a que a través de los dispositivos móviles puedes tener a cientos de personas alterando tu intimidad de alcoba, aunque no estén allí físicamente, es decir, aunque no estén alterando tu privacidad.
![Mujer-Internet-Redes-Sociales-[www.amorsexual.org]](https://amorsexual.org/wp-content/uploads/2018/03/Mujer-Internet-Redes-Sociales-www.amorsexual.org_.jpg)
Tener dentro de tu espacio íntimo ―en especial si en ese momento estás junto a tu pareja en la cama― un dispositivo con Facebook, Instagram, Twitter, etc., es como generar una interferencia entre tu pareja y tú, es como un ruido psíquico o emocional que hace imposible la intimidad real.
Nosotros te aconsejamos que mantengas a las redes sociales fuera de tu habitación y de tu cama, y en general fuera de tu espacio de amar. Por supuesto, esto de un modo u otro incluye dejar fuera de tu alcoba y de tu relación todo tipo de sitios web para el flirteo o el ligue, o incluso los sitios de pornografía ―que tantos usan como afrodisiaco en el momento del sexo.
Para el amor y para el buen sexo, es mejor ser honestos: nada de estereotipos. Y las redes sociales, los sitios web de ligue, los chats para infidelidad, el porno, e incluso la TV y las modas, están repletos de estereotipos de amor y de sexo, que lo único que hacen es imposibilitar el amor y el sexo ―aunque parezcan promoverlos.
CASARSE NO ES SINÓNIMO DE INTIMIDAD
La intimidad no se trata de mostrar “síntomas” de relación, no se trata de repetir estereotipos de “lo que deben hacer los amantes cuando están juntos”. Lo que los amantes verdaderos hacen cuando están en intimidad, nace de las puras ganas de hacerlo, sin necesidad de repetir lo que han visto hacer a otros en los medios o en la calle.
No se trata de propiedad privada, es decir, no se trata del contrato social que te dice que, cuando te casas, tu cónyuge pasa a ser tu propiedad privada. Para tener intimidad hace falta mucho más que casarse. Una pareja puede estar casada y no tener intimidad alguna ―aunque es inconcebible una situación de mayor privacidad―, y en cambio una pareja puede no estar casada en lo absoluto y lograr tener intimidad.

Con toda frecuencia los recién casados gozan de cierta intimidad espontánea al inicio, pero sólo para perderla poco a poco debido al desgastante modo habitual de hacer el sexo. Siguiendo el camino del sexo mal hecho es que los matrimonios se convierten en mera privacidad sin intimidad. Firmar un contrato que dice que tu pareja debe ser estable, no significa para nada que la intimidad se vaya a generar sola.
NOSOTROS NO ACONSEJAMOS LA PROMISCUIDAD
Sin embargo, cuando decimos que casarse no es sinónimo de amarse, es no significa que no debas tener una pareja estable ―te cases o no. Nosotros ―los autores del Amor Sexual― no apoyamos la promiscuidad. Para tener buen sexo deberás tener una pareja estable: sin estabilidad, tampoco habrá intimidad, y el sexo no será bueno. Sólo cuando tengas pareja estable, podrás dedicarte realmente a seguir todos los consejos que damos para aprender a hacer el amor ―tampoco la estabilidad por sí misma llevará al buen sexo.

De nada sirve “ligarte” a alguien y correr esa noche a la privacidad de una habitación a tener sexo casual, para después no verse más. Nuevamente el sexo será mediocre, y tendrás que engañarte para creer que fue bueno.
Puedes estar en soledad (privacidad) con una persona ―ya sea que la acabas de conocer o que la conozcas hace años― y no tener la menor intimidad con ella. De hecho, puedes estar en una cama desnudo acostado con una persona, y no tener intimidad con ella. Inclusive puedes estar practicando sexo con una persona, con los cuerpos unidos, con los genitales uno dentro del otro, y no tener intimidad con esa persona.
Sin intimidad, ese acto sexual será mediocre cuando más, porque para hacer buen sexo se necesita más que privacidad, más que matrimonio, más que estabilidad, más que promiscuidad: se necesita una pareja estable con la suficiente intimidad como para dedicarse a aprender a hacer bien el sexo con ella.
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